Los rusos están utilizando cada vez más las transacciones en efectivo como una forma de evitar impuestos más altos y reducir su exposición a la incertidumbre económica, particularmente en medio de la guerra en curso en Ucrania. Esta tendencia se ha intensificado desde 2022, después de acciones militares como la movilización parcial y el motín del Grupo Wagner. El cambio hacia el efectivo está complicando la recaudación de impuestos para el gobierno ruso, que ya está lidiando con un creciente déficit presupuestario y una desaceleración del crecimiento económico. Si bien la industria del petróleo y el gas ha visto algunos beneficios del aumento de los precios mundiales del petróleo, la economía en general sigue siendo débil, ya que el gobierno ha revisado su pronóstico de crecimiento del PIB a la baja. Para abordar los déficits de ingresos, el Kremlin aumentó las tasas de IVA y ajustó los umbrales para las pequeñas empresas, pero esto ha empujado a muchas empresas hacia prácticas informales como transacciones solo en efectivo y salarios no declarados.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta una visión equilibrada de la situación, destacando tanto las presiones económicas a las que se enfrentan los rusos como los intentos del gobierno de gestionar el impacto fiscal.




