Al menos 16 personas murieron y más de 130 resultaron heridas cuando varios drones rusos atacaron un centro comercial en el centro de Ucrania el viernes, según las autoridades locales. El ataque ocurrió en Kryvyi Rih, una ciudad en el Oblast de Dnipropetrovsk, que también es la ciudad natal del presidente ucraniano Volodymyr Zelensky. El gobernador regional Oleksandr Hanzha confirmó que 22 niños estaban entre los heridos, con cinco niños en estado crítico.
Afirmó que inicialmente se presumía que nueve personas estaban desaparecidas, incluidos dos niños, y que los equipos de rescate seguían trabajando a través de los escombros dentro del centro comercial. Los servicios de emergencia se desplegaron de inmediato, centrándose en estabilizar a los heridos y buscar sobrevivientes. La escala del daño sugirió un extenso colapso estructural, complicando los esfuerzos de recuperación.
Kryvyi Rih, ubicada a unos 240 kilómetros al sureste de Kiev, ha sido un punto focal de la actividad militar durante todo el conflicto. La posición estratégica de la ciudad cerca de la infraestructura clave y las rutas de suministro la convierte en un objetivo frecuente. Ataques anteriores han resultado en víctimas civiles, aunque este último ataque parece ser uno de los más mortales contra una zona poblada.
Las fuerzas ucranianas han estado llevando a cabo contraofensivas en varias regiones, mientras que las tropas rusas continúan avanzando en áreas como Kharkiv y Kherson. El momento del ataque con aviones no tripulados plantea dudas sobre si tenía la intención de desviar la atención de las operaciones militares en curso o desmoralizar a la población antes de posibles nuevos ataques. Las autoridades han iniciado una investigación sobre el incidente, con hallazgos preliminares que apuntan al uso de aviones no tripulados de alta velocidad capaces de penetrar en estructuras reforzadas. Los analistas militares sugieren que tales tácticas reflejan un cambio en la estrategia rusa, con el objetivo de infligir el máximo daño psicológico y físico a los civiles.
Este enfoque contrasta con las fases anteriores de la guerra, donde los ataques se centraron principalmente en instalaciones militares y centros logísticos. Las reacciones de los aliados internacionales han sido rápidas, y varios países han expresado su preocupación por la escalada de la violencia. Los líderes occidentales han reiterado su apoyo a Ucrania, prometiendo ayuda adicional y condenando los ataques como violaciones del derecho internacional. Mientras tanto, las organizaciones humanitarias han advertido de una creciente necesidad de suministros médicos y refugio para las familias desplazadas afectadas por el conflicto en curso.
Los trabajadores de rescate enfrentan desafíos debido a los edificios inestables y el acceso limitado a ciertas partes del complejo comercial. El gobierno ucraniano ha prometido responsabilizar a los responsables, aunque aún no se han anunciado acciones específicas. El incidente sirve como un sombrío recordatorio del costo humano de la guerra, con los civiles soportando el peso de la destrucción.
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