Rusia ha retirado todos sus buques de guerra del Mar Mediterráneo por primera vez en una década, marcando un cambio significativo en su estrategia militar. Las dos últimas naves rusas, la fragata Gorshkov y el petrolero de reabastecimiento Pashin, salieron de la región el 26 de junio de 2026, según la inteligencia de la OTAN. Esta medida destaca la tensión en los recursos militares de Rusia debido a su guerra en curso en Ucrania, donde ha luchado por mantener la presencia naval y las líneas de suministro. Históricamente, Rusia mantuvo un punto de apoyo naval en el Mediterráneo a través de su base en Siria, pero retiró la mayoría de las fuerzas después de la destitución del presidente Bashar al-Assad en 2024. La retirada también subraya los desafíos que enfrenta Rusia para acceder al Mar Negro, ya que Turquía controla los estrechos de Bósforo y Dardanelos, restringiendo el movimiento naval ruso. Ucrania ha aumentado el número de buques rusos en el Mar Negro, dañando casi un tercio de la flota rusa allí.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta la evolución de los hechos con respecto a la redistribución militar de Rusia sin favorecer abiertamente a ningún bando político, y proporciona un contexto equilibrado sobre las implicaciones estratégicas de las acciones de Rusia, haciendo referencia a fuentes de la OTAN y a antecedentes históricos sin tomar una clara posición ideológica.



