Finlandia se enfrenta a un revés en su larga batalla contra la falta de vivienda, según informes recientes. El país, una vez considerado como un modelo para abordar el problema, ahora ve un aumento en el número de personas sin hogar. Este cambio se ha atribuido a la decisión del gobierno conservador de recortar los beneficios sociales y reducir la inversión en proyectos de vivienda social. La situación se ilustra a través de la historia de Velho Senkel, un hombre de 67 años que ha vivido en su pequeño apartamento de dos habitaciones desde hace varios años. Su vida empeoró después de que su esposa falleciera, lo que condujo a la pérdida de empleo e inestabilidad financiera.
Sin medios para pagar el alquiler, finalmente fue desalojado y pasó diez días en las calles antes de recibir asistencia. Ahora reside en un complejo de viviendas con 76 unidades, vive bajo el cuidado de trabajadores sociales que lo ayudan con las solicitudes y los procedimientos burocráticos. El enfoque conocido como "Housing First" ha jugado un papel crucial en el éxito anterior de Finlandia en la reducción de la falta de vivienda. Este principio prioriza la provisión de vivienda estable como la solución inmediata para las personas que se enfrentan a la falta de vivienda o en riesgo de convertirse en tal.
Desde 2008, Finlandia ha aplicado sistemáticamente esta estrategia, con el objetivo de reemplazar los refugios temporales por viviendas permanentes. Los resultados fueron notables: entre 2012 y 2023, el número de personas sin hogar se redujo de aproximadamente 8,000 a alrededor de 3,400. Sin embargo, los desarrollos recientes sugieren que este progreso está empezando a revertirse.
El gobierno justifica estos recortes citando la necesidad de ahorrar dinero en medio del estancamiento económico. El comercio con Rusia, un vecino importante, casi ha cesado, lo que lleva a una de las tasas de desempleo más altas de Europa. Como resultado, los efectos de las reducciones presupuestarias son cada vez más visibles. Marko Lahtela, jefe de una instalación de vivienda en Helsinki, señala que más personas recurren a los centros de distribución de alimentos, que se han vuelto más escasos.
En este sentido, la Comisión Europea ha adoptado una estrategia de apoyo a las personas sin hogar, que se basa en el modelo de la vivienda primero, que ha contribuido a restablecer la estabilidad de la población sin hogar, pero también ha puesto de relieve que incluso las estrategias exitosas requieren financiación sostenida, especialmente durante las crisis económicas.
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