El incendio se desató en una importante instalación de almacenamiento de gasolina cerca de la capital de Libia, Trípoli, tras un ataque atribuido a autores desconocidos, según las autoridades libias. El incendio envolvió una parte clave de la segunda refinería de petróleo más grande del país en Zawiya, causando daños significativos. 5 millones de litros de gasolina se derrumbaron en el infierno. El ataque se produce en medio de una serie de incidentes dirigidos a la infraestructura petrolera en la región. En los últimos días, la refinería enfrentó ataques con aviones no tripulados contra un depósito de nafta y una interrupción en una planta de desalinización de agua durante el fin de semana. Estos incidentes han generado preocupaciones sobre la seguridad de los activos energéticos críticos en Libia.
El CNO expresó su condena de tales actos, enfatizando su impacto en la estabilidad nacional y la producción económica. Un comité parlamentario emitió una reprimenda formal del ataque, instando a medidas más estrictas para proteger las instalaciones petroleras. Esto sigue a disturbios anteriores, incluidas las protestas del mes pasado que llevaron al cierre del complejo de gas Mellitah debido a la frustración pública por los cortes de energía frecuentes y prolongados.
Desde el levantamiento de 2011 que derrocó al líder de larga data Muammar Gaddafi, la nación ha permanecido dividida, con dos gobiernos competidores que reclaman autoridad. La administración internacionalmente reconocida con sede en Trípoli, liderada por el primer ministro Abdulhamid Dbeibah, se enfrenta a un gobierno rival en la parte oriental del país, apoyado por el comandante militar Khalifa Haftar. En respuesta al último incidente, Dbeibah convocó una reunión con altos funcionarios, incluido el ministro del Interior y los líderes de varios grupos armados que operan dentro de la capital.
Dbeibah enfatizó la necesidad de tomar medidas decisivas contra cualquier actividad que ponga en peligro la seguridad nacional o dañe las instalaciones esenciales. El conflicto en curso ha dejado a gran parte del sector petrolero de Libia vulnerable al sabotaje y la inestabilidad. A pesar de sus vastas reservas, el país lucha con una gobernanza inconsistente, una inversión limitada y frecuentes interrupciones en la producción. La refinería de Zawiya, que juega un papel crucial en el procesamiento de petróleo crudo en productos refinados, representa un activo estratégico cuya seguridad está cada vez más amenazada. Los analistas de seguridad sugieren que el patrón de ataques refleja desafíos más amplios en el mantenimiento del orden en todo el país.
Con múltiples facciones compitiendo por influencia y control, el riesgo de nuevos incidentes sigue siendo alto. La comunidad internacional ha instado a ambas partes a priorizar el diálogo y la cooperación para estabilizar la región y garantizar el flujo ininterrumpido de recursos. Sin embargo, el progreso hacia la reconciliación parece lejano, dadas las divisiones arraigadas y la falta de confianza entre las fuerzas opuestas.
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