El alcalde de Maribor, Andrej Arsenovič, se enfrenta a un creciente escrutinio por los retrasos prolongados y los costos elevados del proyecto del Centro Rotovž, que inicialmente se planeó como un esfuerzo de construcción de dos años con un presupuesto de inversión de alrededor de € 25 millones. Cinco años después de que el ayuntamiento seleccionara a los contratistas Pomgrad y GIC Gradnje a fines de 2021, el proyecto sigue en construcción, con una finalización retrasada hasta principios de 2027. El costo estimado se ha disparado a casi € 40 millones, lo que plantea preguntas sobre la viabilidad del plan original y la gestión del proyecto.
El contrato inicial firmado por la ciudad de Maribor incluyó ocho anexos desde su inicio, expandiendo el número de subcontratistas de dos a 33. Esta expansión ha alterado significativamente la dinámica del proceso de construcción y aumentado el costo general. Los expertos argumentan que si bien se esperan algunos ajustes en proyectos complejos, la escala de cambios en este caso sugiere problemas más profundos en la planificación y ejecución.
En ese momento, hubo advertencias sobre los plazos poco realistas y los precios fijos dados el estado del mercado de la construcción, incluidos los crecientes costos de los materiales y el impacto de la pandemia. Estos factores, combinados con la complejidad de trabajar dentro de un núcleo urbano históricamente protegido, plantearon dudas sobre la viabilidad del plan original. A pesar de estas preocupaciones, el proyecto continuó, lo que llevó a una serie de enmiendas que han cambiado drásticamente tanto el alcance como el costo.
Con ocho anexos ya firmados, surge la pregunta de si la oferta inicial fue evaluada con precisión o si se sabía que ciertas condiciones eran flexibles desde el principio, lo que podría afectar la responsabilidad tanto de los contratistas como del gobierno local.
La falta de transparencia ha alimentado la especulación sobre lo que el alcalde y sus funcionarios podrían estar ocultando, especialmente dada su renuencia a cumplir con la decisión del órgano de supervisión independiente.
En un proyecto gestionado de manera transparente, la ciudad presumiblemente publicaría una visión general básica de todos los cambios contractuales, incluidas las fechas, los valores, las razones, los contratistas, los subcontratistas, los impactos en los plazos y el nuevo valor acumulado del contrato. Para una inversión cercana a los 40 millones de euros, dicha información no debe considerarse confidencial. La situación pone de relieve una cuestión más amplia de responsabilidad y transparencia en proyectos públicos, especialmente cuando se trata de sumas sustanciales de dinero de los contribuyentes. A medida que el Centro Rotovž continúa evolucionando, la necesidad de una comunicación clara y una documentación accesible se vuelve cada vez más crítica.
Los retrasos en curso y las consecuencias financieras subrayan la importancia de garantizar que las inversiones públicas se gestionen de manera responsable y con la debida diligencia.
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