Tres reactores de la planta de energía nuclear más grande de Francia, Gravelines, se cerraron el lunes, mientras que la producción de un cuarto se redujo a la mitad, dejando solo un reactor operando a plena capacidad. El sexto reactor ya había sido desconectado debido a un mantenimiento planificado, según informes de Euronews. Esto marca otra interrupción en la producción de energía nuclear del país, que se ha enfrentado a desafíos este año debido a olas de calor y sequías. El cierre se produjo después de que un aumento en las poblaciones de medusas bloqueó los sistemas de admisión de la infraestructura de refrigeración de la planta. La situación llevó a una parada temporal en las operaciones en la instalación ubicada cerca de Dunkerque en la costa norte de Francia.
La planta, que alberga seis reactores cada uno con una capacidad de 900 megavatios, es la central nuclear más grande de Europa Occidental. EDF, el operador de la planta Gravelines, declaró en un comunicado que la situación actual no afecta la seguridad del sitio, sus trabajadores o el medio ambiente circundante. Sin embargo, el impacto en la producción de energía ha sido notable. 6 por ciento más bajo que el promedio durante la semana anterior al cierre. Esta no es la primera vez que la planta ha encontrado problemas relacionados con la vida marina. Un problema similar ocurrió el año pasado cuando las medusas detuvieron temporalmente las operaciones después de un bloqueo en las bombas de admisión de agua de mar.
En 2023, el mismo problema obligó a un breve cierre, destacando un desafío recurrente para la instalación. La proliferación de medusas se ha convertido en una preocupación creciente para las instalaciones nucleares en todo el mundo. En Suecia, un problema similar causó que una planta nuclear cerrara durante tres días en 2013, mientras que en Japón, un incidente comparable en 1999 provocó una caída significativa en la generación de electricidad. Estos incidentes subrayan la vulnerabilidad de las plantas nucleares costeras a los cambios en los ecosistemas marinos. Los expertos advierten que la sobrepesca, la contaminación plástica y el aumento de las temperaturas oceánicas vinculadas al cambio climático han creado condiciones favorables para la proliferación y reproducción de medusas.
A medida que las temperaturas globales del mar continúan aumentando, tales cambios ecológicos podrían conducir a interrupciones más frecuentes en las operaciones de energía nuclear. Los científicos sugieren que estos factores están contribuyendo al aumento de la actividad de las medusas en regiones que anteriormente no se vieron afectadas. El incidente Gravelines destaca las implicaciones más amplias de los cambios ambientales en la infraestructura crítica.
Con la intensificación de los factores estresantes relacionados con el clima, la frecuencia de dichas interrupciones puede aumentar, lo que lleva a que se soliciten mayores inversiones en medidas de adaptación y tecnologías alternativas de refrigeración para las instalaciones nucleares.
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