En agosto de 2026, un periodista alemán llamado Sebastian Maas compartió una receta de helado de plátano hecho sin un helador, que costaba menos de un euro. La receta, titulada Kem chuối o Banana Ice Cream en vietnamita, ganó atención a través de su columna en Der Spiegel. Maas, que había regresado recientemente de un viaje a Vietnam durante el Año Nuevo Lunar y su cumpleaños, describió cómo descubrió una variedad de golosinas dulces mientras visitaba el país.
A pesar de disfrutar de estas delicias, se encontró con que ansiaba más, especialmente porque el calor del verano europeo reflejaba las temperaturas tropicales de Vietnam. Maas destacó la creciente influencia de la cocina vietnamita en las redes sociales en Alemania, lo que lo llevó a explorar nuevas ideas culinarias. Con los costos crecientes y los presupuestos limitados, como las becas estudiantiles agotadas o los bajos salarios, buscó recetas asequibles pero deliciosas. Su columna ofreció consejos prácticos para cocinar con recursos mínimos. Enfatizó dos reglas clave: cada porción no debería costar más de tres euros, equivalentes a una comida en una cafetería universitaria, y los electrodomésticos de cocina caros estaban fuera de los límites.
La receta de kem chuối, que se traduce en helado de plátano, utiliza plátanos maduros pero no demasiado maduros, combinados con leche de coco engrosada y endulzada. Las adiciones opcionales incluyen cacahuetes triturados, copos de coco u otros aditivos. La mezcla se congela, ya sea en un molde para porciones de tamaño de fiesta o envuelta individualmente en papel de pergamino o bolsas de congelador para hogares más pequeños. Maas advirtió contra el uso de leche de coco ligera con agua excesiva, ya que puede resultar en una textura granulada y falta de sabor. Del mismo modo, la insuficiente dulzura podría conducir a un plátano congelado simple en lugar de un postre.
Estas frutas deben ser lo suficientemente dulces como para mezclarse bien en el helado, pero lo suficientemente firmes como para mantener la estructura. Para la autenticidad, sugirió buscar plátanos pequeños del sudeste asiático, aunque los plátanos regulares serían suficientes para la simplicidad. Maas señaló que no hay una receta estricta, alentando la experimentación con ingredientes como chips de coco asados, extracto de vainilla, leche condensada o hojas de pandan.
El artículo también incluía un anuncio de un libro de cocina titulado Das kreative Kochbuch für alle mit kleinem Geldbeutel und wenig Zeit (El libro de cocina creativo para todos con un pequeño presupuesto y poco tiempo), publicado por Penguin. El libro, con un precio de 15 euros, tenía como objetivo proporcionar recetas económicas y eficientes en el tiempo.
La pieza reflejaba tanto una curiosidad cultural hacia la comida vietnamita como un enfoque práctico para cocinar dentro de las limitaciones financieras.
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