El artículo critica el nuevo gabinete del gobierno colombiano, describiéndolo como una continuación de las estructuras de poder existentes en lugar de un cambio genuino. Utiliza un lenguaje metafórico que compara las maniobras políticas con los milagros bíblicos, sugiriendo que estos 'milagros' son más para mantener la influencia a través de conexiones familiares y privilegios heredados en lugar de nombramientos basados en el mérito. La pieza destaca figuras como Carlos Alonso Lucio, que tiene un pasado controvertido pero ahora ocupa un puesto destacado, y otros ministros cuyos roles están vinculados a sus vínculos familiares con políticos influyentes. El autor implica que este sistema perpetúa la desigualdad disfrazando las ventajas heredadas como recompensas por mérito personal.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la situación política actual como una continuación de las estructuras de poder arraigadas y critica la falta de una verdadera meritocracia.





