Los arqueólogos de Queensland, Australia, han descubierto un descubrimiento notable: unos dientes de wallaby de 1.200 años de antigüedad incrustados con resina, que revelan los primeros ejemplos conocidos de tales adornos fuera de los cementerios del noreste de Australia.
La anomalía era una bola de color marrón oscuro de resina parecida al pegamento unida a la punta de la raíz de un diente de wallaby. Después de descubrir 11 dientes adicionales con accesorios similares, el equipo se dio cuenta de que se habían topado con una forma única de artesanía antigua. El descubrimiento marca la primera vez que se han identificado tales adornos de dientes de wallaby en el CYP, una región que anteriormente carecía de joyas documentadas de dientes de animales a pesar de los extensos esfuerzos arqueológicos.
Sin embargo, los hallazgos de Windmill Way sugieren que estos adornos podrían haber tenido una función diferente, tal vez un adorno ceremonial o personal, utilizado durante la vida en lugar de solo con fines funerarios.
Dos métodos analíticos confirmaron los hallazgos: la espectroscopia infrarroja, que identifica las composiciones químicas basadas en cómo los materiales interactúan con la luz, y la espectrometría de masas de cromatografía líquida, que descompone mezclas complejas en componentes individuales para la identificación. Los resultados indicaron que la resina se derivó principalmente de los árboles de hierba, una característica común del paisaje rocoso que rodea Windmill Way. Uno de los dientes también contenía rastros de goma de madera de hierro, una especie de árbol que se encuentra cerca de las vías fluviales locales. Esta combinación sugiere que la resina se obtuvo de múltiples ubicaciones, lo que posiblemente indica patrones de comercio o movimiento entre grupos indígenas en el área.
La ausencia de desgaste de herramientas en los dientes de wallaby apoya aún más la idea de que no se utilizaron para tareas prácticas como la talla o la perforación. En cambio, la presencia de fibras vegetales y un fragmento de piel de animal adherido a la resina sugiere que estos artículos podrían haber servido como roles decorativos o simbólicos. Los investigadores especulan que los dientes podrían haber sido atados juntos como collares o usados individualmente como colgantes, aunque el uso exacto sigue sin estar claro.
Situado en la parte sureste de la CYP, ha producido más de 500 piezas de hilos de fibra vegetal, junto con ocre, conchas, madera trabajada y numerosos huesos de animales roídos. Inicialmente, estos hallazgos llevaron a algunos a creer que el refugio era simplemente una guarida de dingos. Sin embargo, el reciente descubrimiento de los dientes recubiertos de resina agrega una nueva dimensión a la comprensión de la actividad humana en el sitio. El estudio, publicado en Arqueología australiana, subraya la importancia de integrar el conocimiento ecológico tradicional con métodos científicos modernos. Al consultar a las comunidades indígenas, los investigadores obtuvieron ideas que de otro modo habrían permanecido inaccesibles.
Esta colaboración pone de relieve el valor de trabajar directamente con expertos locales para interpretar tanto la cultura material como el contexto ambiental. Se planean más investigaciones para explorar si existen artefactos similares en otras partes del CYP. Si es así, podría indicar una tradición más amplia de uso de dientes de animales en contextos no funerarios. Por ahora, los dientes de Windmill Way son un testimonio del ingenio y la expresión artística de los australianos indígenas, ofreciendo una visión de una práctica que precede a los registros escritos y continúa dando forma a las comprensiones contemporáneas de la vida precolonial.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 4 €/mes.
Hazte suscriptor