Funcionarios japoneses confirmaron que se cree que una familia de cinco personas, incluidos dos adultos de 40 años y tres niños de 10, 6 y 3 años, están desaparecidos después de que una catastrófica inundación repentina azotara Nepal. El incidente ocurrió durante fuertes lluvias provocadas por el colapso de un glaciar, que desencadenó un flujo destructivo de roca, hielo, barro y escombros a través de los sistemas fluviales de montaña. El desastre causó al menos 669 muertes en Nepal y siete en el Tíbet de China, con casi 3.000 personas aún desaparecidas. Entre los desaparecidos se encuentran aproximadamente 2.426 en Nepal y 554 en el condado de Gyirong en el Tíbet, incluidos al menos 540 extranjeros, principalmente peregrinos hindúes de la India.
Las autoridades informaron progresos en la localización de personas atrapadas en túneles, con el ejército nepalí insertando un tubo en un túnel en el sitio hidroeléctrico Trishuli 3A. Esto marcó un paso crítico en el esfuerzo en curso para llegar a los presuntos en peligro.
Su ministro de Finanzas estimó que los esfuerzos de reconstrucción podrían requerir hasta $ 5 mil millones, citando la escala de la devastación. El gobierno ha solicitado ayuda internacional, enfatizando la necesidad urgente de experiencia técnica en áreas como la excavación de túneles, la restauración de infraestructura y la identificación de cuerpos. La situación destaca la creciente amenaza de desastres inducidos por el clima, y los expertos señalan que el aumento de las temperaturas probablemente conducirá a inundaciones más frecuentes y graves en la región.
En Malasia, los familiares de 91 ciudadanos listados como "incontactables" en Nepal y el Tíbet esperaban noticias, expresando su frustración por la falta de actualizaciones oportunas. Un representante de estas familias instó al Ministerio de Relaciones Exteriores de Malasia a mejorar los canales de comunicación, describiendo la ausencia de información como profundamente angustiosa. Mientras tanto, el Ministerio de Relaciones Exteriores de la India confirmó que 275 ciudadanos indios siguen desaparecidos, subrayando el impacto transfronterizo de la tragedia. Los sobrevivientes también están lidiando con las consecuencias. Saraswati Ghale, de 43 años, contó cómo su casa fue destruida en la inundación, lo que la obligó a huir a medida que las aguas aumentaban.
Ella describió la experiencia como similar a un terremoto, dejándola con nada más que sobrevivir. Su relato refleja la lucha más amplia de las comunidades que intentan reconstruir sus vidas en medio de la pérdida y la incertidumbre. A medida que el gobierno trabaja para evaluar el alcance total de los daños, el desafío de restaurar la normalidad se cierne.
Estos equipos tienen como objetivo abordar tareas críticas como la identificación de víctimas, la realización de pruebas de ADN y la gestión del almacenamiento de cuerpos descompuestos para prevenir brotes de enfermedades.
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