El 29 de junio de 2026, la compañía de papel portuguesa Renova abrió oficialmente una planta de energía de biomasa como parte de su iniciativa más amplia para reducir las emisiones de carbono asociadas con la producción de tejidos de papel, incluidos pañuelos, papel higiénico y rollos de cocina.
Durante el evento, Pereira da Silva describió el lanzamiento de la planta de biomasa como un "salto gigante" para la compañía en su camino hacia la descarbonización.
La inversión requerida para construir la nueva instalación totalizó 11 millones de euros. Más de la mitad de esta cantidad, específicamente 5,8 millones de euros, fue financiada por recursos de la Unión Europea bajo el Plan de Recuperación y Resiliencia (PRR). Lanzado en 2021, el PRR tenía como objetivo mitigar el impacto económico de la pandemia de COVID-19 y apoyar proyectos de desarrollo sostenible en los estados miembros. Este respaldo financiero subraya la importancia de la transición a soluciones de energía más verdes en Portugal.
La nueva caldera de biomasa reemplaza parte del sistema anterior que dependía del gas natural para generar la energía térmica necesaria para el secado del papel durante el proceso de producción. Según Filipe Almeida, Director de Proyectos de Renova, el uso de gas natural se ha reducido casi a la mitad desde la implementación del nuevo sistema. El gas natural ahora se utiliza solo como respaldo cuando hay problemas con la planta de biomasa o durante los períodos de mantenimiento.
Originalmente, el objetivo establecido por Renova era reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 43% en comparación con el año 2020. Sin embargo, según Almeida, este objetivo se superó en 2025, logrando una reducción del 50,6% en el período de cinco años. Este éxito destaca la eficacia de los esfuerzos de la empresa para integrar la energía renovable en sus procesos industriales.
La ubicación de la planta de biomasa en Zibreira refleja el compromiso de Renova con el desarrollo local y la sostenibilidad. Al elegir este sitio, la compañía también está contribuyendo a la economía regional al tiempo que reduce su huella ambiental. La integración de la tecnología de biomasa en el proceso de producción no solo ayuda a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también se alinea con las tendencias mundiales hacia prácticas de fabricación más sostenibles.
A medida que el mundo continúa enfocándose en la mitigación del cambio climático, iniciativas como estas representan pasos cruciales hacia el logro de objetivos ambientales nacionales e internacionales. Para Renova, la apertura de esta planta de biomasa significa tanto una decisión estratégica de negocios como un compromiso con la responsabilidad corporativa. Con una inversión e innovación continuas, proyectos similares podrían allanar el camino para que otras industrias sigan su ejemplo en su búsqueda de sostenibilidad.
Mirando hacia el futuro, la compañía planea monitorear de cerca el rendimiento de la nueva planta de biomasa y evaluar nuevas oportunidades de mejora. Los posibles desarrollos futuros pueden incluir la expansión del uso de fuentes de energía renovables o la exploración de formas adicionales de mejorar la eficiencia en el proceso de producción. Estos esfuerzos en curso probablemente desempeñarán un papel vital en la configuración del impacto ambiental a largo plazo de la compañía y su posición en el panorama cambiante de la fabricación ecológica.
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