El lunes, Abelardo de la Espriella, un candidato de derecha conocido por su postura de línea dura, ganó por poco la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia. Esta victoria agrega a Colombia a una lista creciente de países de la región -Argentina, Chile, Bolivia, Perú y Ecuador- que han visto cambios similares hacia un gobierno más conservador en los últimos años.
Según Ulrich Brand, un politólogo y experto en América Latina con sede en la Universidad de Viena, estas naciones comparten desafíos comunes a pesar de sus diferencias, incluidas profundas crisis económicas y una preferencia entre las élites por soluciones autoritarias para preservar sus intereses.
De la Espriella, quien se refiere a sí mismo como "El Tigre" (El Tigre), se postuló en una plataforma que enfatiza el liderazgo fuerte y la acción decisiva para restaurar la antigua grandeza de Colombia. Durante su campaña, declaró que tenía "el coraje" para gobernar el país con una mano firme, haciéndose eco de una retórica que recuerda al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
Este resultado encaja en un patrón más amplio de realineación política en todo el continente. Desde principios de 2023, varias naciones sudamericanas han experimentado cambios significativos en sus paisajes políticos. En marzo, José Antonio Kast asumió el cargo de presidente de Chile, lo que representa una inclinación hacia la derecha en esa nación. En Perú, el político conservador Keiko Fujimori parece estar preparado para una gran victoria, mientras que en Bolivia, Rodrigo Paz puso fin al gobierno de larga data de un gobierno de izquierda en noviembre de 2023. Argentina y Ecuador también vieron a líderes de tendencia derechista tomar el poder, con el ultraliberal Javier Milei en Argentina y el actual presidente Daniel Noboa en Ecuador, ambos en el cargo desde 2023.
Los factores económicos parecen jugar un papel crucial en esta transformación política. Según Ulrich Brand, la crisis económica en curso ha llevado a muchas élites políticas a favorecer enfoques autoritarios para salvaguardar sus intereses. Señaló que entre 2003 y 2014, las condiciones económicas fueron más favorables, lo que permitió una mayor intervención estatal y políticas de redistribución. Los gobiernos de izquierda durante ese período se beneficiaron de una infraestructura mejorada y programas sociales, pero lucharon por hacer cambios fundamentales en las estructuras económicas arraigadas, como el alto impuesto a los ricos o la reforma agraria.
A pesar de algunos avances en la lucha contra la pobreza, los derechos indígenas, la educación y la salud, muchos problemas fundamentales siguen sin resolverse. Estos incluyen el legado del colonialismo, los sistemas feudales y las dictaduras históricas. La edición especial de "Le Monde" sobre América del Sur titulada "Colonial Scars, Radical Present" destaca cómo el apoyo a los gobiernos de izquierda ha disminuido incluso entre las poblaciones que anteriormente se beneficiaban más de sus iniciativas contra la pobreza.
Brand enfatiza que entender por qué los ciudadanos eligen apoyar a los movimientos de derecha requiere mirar de cerca las circunstancias únicas de cada país. En Colombia, por ejemplo, la izquierda ha enfrentado históricamente la oposición, lo que podría explicar por qué Cepeda tuvo un mejor desempeño de lo esperado. Los observadores señalan que problemas como la violencia, la inflación y la corrupción siguen plagando la región, contribuyendo a la insatisfacción pública con los marcos políticos existentes.
A medida que estas nuevas administraciones tomen forma, su impacto en la política regional y las relaciones internacionales será más claro. Con figuras como de la Espriella alineándose con líderes como Trump, podría haber implicaciones para los acuerdos comerciales, la política exterior y la cooperación dentro de América del Sur. La trayectoria futura de estos gobiernos de tendencia derecha dependerá en gran medida de su capacidad para abordar las preocupaciones internas apremiantes mientras navegan por complejas dinámicas geopolíticas.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 5 €/mes.
Hazte suscriptor