Las aguas residuales crudas se están vertiendo ilegalmente en el océano que rodea las Islas de Scilly, un archipiélago remoto frente a la costa de Cornualles, debido a regulaciones ambientales obsoletas y indulgentes. El área es el hogar de vida silvestre rara como frailecillos, focas y ballenas jorobadas, y recibe aproximadamente 125,000 visitantes anualmente. Hasta hace poco, las islas estaban exentas de las leyes de agua y alcantarillado del Reino Unido, lo que permite que las aguas residuales se descarguen sin tratar en el mar. En 2020, South West Water (SWW) se hizo cargo de la gestión del sistema de alcantarillado de las islas y propuso un plan que involucra el tratamiento de residuos mínimos antes de la descarga. Sin embargo, los residentes locales se opusieron al plan, argumentando que el océano estaba siendo tratado como un "gran contenedor azul".
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo pone de relieve la falta de regulación ambiental en las Islas de Scilly en comparación con la Gran Bretaña continental, haciendo hincapié en el impacto negativo en la vida marina y las comunidades locales.





