El presidente colombiano, Abelardo De La Espriella, declaró una catástrofe nacional más tarde esa semana, después de extensas evaluaciones de las áreas afectadas. El martes 11 de agosto, firmó un decreto reconociendo oficialmente la situación como un desastre nacional, una medida destinada a facilitar los esfuerzos de socorro coordinados. Esta declaración siguió las evaluaciones realizadas por las autoridades locales en colaboración con la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos y Desastres (UNGRD).
El gobierno ha activado desde entonces canales diplomáticos para solicitar asistencia a naciones aliadas, incluido El Salvador, cuyo presidente, Nayib Bukele, anunció el envío inicial de ayuda a Colombia. El impacto del terremoto se sintió principalmente en los departamentos de Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío, donde se informó de daños a la infraestructura y desplazamiento. En respuesta a la crisis, el Ministerio de Relaciones Exteriores declaró que ya había comenzado a coordinar con socios internacionales para asegurar el apoyo humanitario. Entre los artículos solicitados se encontraban hospitales móviles, kits de alimentos, suministros de higiene, materiales de purificación de agua y artículos esenciales para el hogar.
Estos esfuerzos formaban parte de una estrategia más amplia para abordar las necesidades inmediatas de la población afectada mientras se preparaba para la recuperación a largo plazo. En el terreno, las operaciones de rescate continuaron con una urgencia renovada. El presidente De La Espriella destacó el rescate exitoso de Daniela Largo, una mujer de 32 años que había estado atrapada bajo los escombros en Pereira, Risaralda, durante 36 horas antes de ser liberada el 11 de agosto. Su publicación en las redes sociales expresó la esperanza de que este éxito inspire más esfuerzos para localizar y salvar a más sobrevivientes. El incidente subrayó la resistencia de los socorristas y la determinación del gobierno de proporcionar asistencia para salvar vidas donde sea necesario.
Además de las acciones gubernamentales, la industria de la música se movilizó para apoyar a las comunidades afectadas. Un concierto de solidaridad titulado Colombia: Voces por la Vida solidar estaba planeado para el 23 de agosto en el Distrito Cultural Vive Claro de Bogotá. Artistas prominentes como Karol G, Silvestre Dangond, Beéle, Andrés Cepeda, Feid, Carlos Vives y otros confirmaron su participación. El evento tenía como objetivo recaudar fondos para los esfuerzos de reconstrucción, particularmente para las familias que perdieron sus hogares. Los organizadores enfatizaron que los artistas participantes no cobrarían por sus actuaciones, asegurando que todas las ganancias se destinarían directamente a ayudar a los afectados por el desastre.
El apoyo internacional a los esfuerzos de recuperación de Colombia creció constantemente. 5 millones. El Departamento de Estado de Estados Unidos señaló que el Comando Sur (SOUTHCOM) estaba ayudando en el transporte de suministros de emergencia desde almacenes pre-posicionados en Miami a las áreas afectadas en Colombia. Este apoyo reflejaba la coordinación continua entre el gobierno colombiano y los aliados extranjeros para gestionar las secuelas del terremoto de manera efectiva. A medida que pasaban los días, el enfoque se desplazó hacia la recuperación y la reconstrucción a largo plazo.
Mientras tanto, el gobierno se preparó para declarar una emergencia económica, señalando la necesidad de medidas financieras sostenidas para abordar tanto el alivio inmediato como los desafíos de reconstrucción futuros. Los esfuerzos para coordinar la ayuda y el apoyo continuaron evolucionando. Mientras que la fase inicial se centró en la búsqueda y el rescate y la prestación de servicios esenciales, la atención se dirigió cada vez más a la planificación de la restauración de la infraestructura, la vivienda y los sistemas comunitarios.
A medida que transcurrían las semanas, se hizo hincapié en garantizar que las poblaciones afectadas recibieran los recursos necesarios para reconstruir sus vidas y comunidades.
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