El potencial de la computación cuántica para revolucionar campos que van desde la criptografía hasta el descubrimiento de medicamentos ha despertado un intenso interés entre científicos, inversores y gobiernos. En el corazón de esta emoción está la capacidad de las computadoras cuánticas para resolver problemas complejos exponencialmente más rápido que las computadoras tradicionales. Sin embargo, los expertos advierten que estas máquinas no son una solución universal y vienen con limitaciones significativas.
Su algoritmo, ahora conocido como algoritmo de Shor, mostró que ciertos sistemas criptográficos, que sustentan transacciones y comunicaciones en línea seguras, podrían quedar obsoletos. Sin embargo, en ese momento, no existía el hardware necesario para ejecutar el algoritmo de Shor. Hoy en día, las computadoras cuánticas ya no son construcciones teóricas, sino que están siendo desarrolladas y probadas por empresas tecnológicas líderes e instituciones de investigación. Los inversores han respondido con entusiasmo al progreso de la computación cuántica.
El gobierno de los Estados Unidos anunció planes para invertir $ 2 mil millones en participaciones en acciones en nueve empresas de computación cuántica, incluidas Rigetti, GlobalFoundries y Quantinuum. Estas inversiones subrayan la importancia estratégica de las tecnologías cuánticas, particularmente en la seguridad nacional y la competitividad económica.
En 2025, Google afirmó que su nuevo procesador cuántico "Willow" completó una tarea computacional específica en solo horas, mientras que una supercomputadora convencional habría requerido miles de veces más. IBM, otro líder de la industria, dio a conocer su propio chip cuántico, llamado Nighthawk, y esbozó una hoja de ruta pública con el objetivo de desarrollar una computadora cuántica tolerante a fallas para 2029.
Esta capacidad supera lo que pueden lograr las computadoras clásicas, ofreciendo nuevas vías para el desarrollo de fármacos y el diseño de materiales. Además, la computación cuántica puede mejorar las aplicaciones en finanzas y logística a través de algoritmos de optimización mejorados. También se especula que la computación cuántica podría sinergizar con la inteligencia artificial, mejorando potencialmente los modelos de aprendizaje automático y las técnicas de procesamiento de datos. A pesar de estas perspectivas prometedoras, las computadoras cuánticas no están exentas de restricciones.
El científico informático Scott Aaronson de la Universidad de Texas en Austin los compara con el transbordador espacial, señalando que si bien son capaces de hazañas extraordinarias, no son adecuados para las tareas cotidianas. Argumenta que para la mayoría de los propósitos prácticos, las computadoras clásicas siguen siendo más eficientes y rentables. Las computadoras cuánticas se destacan en la resolución de problemas altamente especializados, pero su aplicación está limitada debido a desafíos técnicos como la corrección de errores y la escalabilidad. Uno de los principios clave que subyacen a la computación cuántica es la superposición, que permite que los qubits existan en múltiples estados simultáneamente.
A diferencia de los bits clásicos, que son 1 o 0, los qubits pueden ocupar una combinación probabilística de ambos estados. Esta propiedad permite a las computadoras cuánticas procesar grandes cantidades de información en paralelo, dándoles una ventaja en cálculos específicos. Sin embargo, mantener y utilizar este estado requiere ingeniería y control sofisticados, complicando aún más su adopción generalizada. A medida que continúan la investigación y el desarrollo, el futuro de la computación cuántica sigue siendo incierto pero prometedor.
El viaje hacia sistemas de computación cuántica completamente realizados probablemente involucrará la superación de numerosos obstáculos científicos e ingenieros, pero las recompensas potenciales son sustanciales.
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