El presidente ruso Vladimir Putin visitó la disputada isla de Iturup en las Islas Kuriles el viernes, reavivando las tensiones con Japón por reclamos territoriales que datan de la Segunda Guerra Mundial. La visita marcó la primera vez que un presidente ruso en funciones había puesto personalmente un pie en las islas, que han estado bajo administración rusa desde 1945, pero siguen siendo un punto de disputa con Tokio. La llegada de Putin se produjo en medio de elevadas rivalidades geopolíticas y planteó preocupaciones sobre la estabilidad regional en el Lejano Oriente.
Las Islas Kuriles, conocidas como los Territorios del Norte en Japón, consisten en cuatro islas, Iturup (Etorofu), Kunashiri (Kunashiri), Shikotan (Shikotan), y los islotes Habomai, que ambas naciones reclaman. La disputa ha persistido desde el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando la Unión Soviética ocupó las islas tras la rendición de Japón en agosto de 1945. A pesar de los esfuerzos diplomáticos en curso, ninguna de las partes ha resuelto el problema, impidiendo la firma de un tratado de paz formal entre Rusia y Japón. Durante su visita, Putin abordó el crucero de misiles guiados Varyag, parte de la Flota del Pacífico rusa, y se reunió con su comandante, Viktor Liina.
En sus comentarios durante la visita, Putin elogió las operaciones de la flota en la región, enfatizando su papel en la defensa de los intereses nacionales y la seguridad en el área más amplia de Asia-Pacífico. También abordó las crecientes alianzas militares, particularmente la expansión de la OTAN, y destacó las crecientes tensiones en el Ártico, incluida la competencia por la Ruta del Mar del Norte.
Esta declaración subrayó el deterioro de la relación entre Moscú y Tokio, que ha empeorado desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022. Japón se unió a las sanciones occidentales contra Rusia y profundizó sus lazos estratégicos con países como Estados Unidos, Corea del Sur y Australia. Japón respondió rápidamente a la visita de Putin. El ministro de Relaciones Exteriores, Toshimitsu Motegi, reiteró que los Territorios del Norte son una parte integral del territorio japonés, tanto históricamente como bajo el derecho internacional. Anunció una protesta oficial contra la presencia del líder ruso en las islas, afirmando que el gobierno continuaría buscando medios diplomáticos para resolver la disputa.
Motegi enfatizó que Japón no aceptaría acciones unilaterales de Rusia que socaven sus reclamos de soberanía. La visita se produce en un momento de mayor militarización en la región. Rusia ha estado fortaleciendo sus capacidades navales y aéreas en el Lejano Oriente, mientras que Japón ha reforzado su postura de defensa, incluido el despliegue de sistemas de misiles avanzados y una mayor cooperación con los Estados Unidos. Los analistas sugieren que el viaje de Putin tiene múltiples propósitos: demostrar el control ruso sobre los territorios en disputa, reforzar la preparación militar y enviar un mensaje a Japón y otros vecinos sobre la política exterior asertiva de Rusia.
Históricamente, los líderes rusos han realizado visitas limitadas a las Kuriles. El ex presidente Dmitry Medvedev visitó las islas cuatro veces entre 2010 y 2019, mientras que el primer ministro Mikhail Mishustin recorrió Iturup en 2021. Sin embargo, ninguna de estas visitas fue realizada por un presidente en funciones hasta ahora. La decisión de Putin de ir a Iturup subraya la importancia simbólica de las islas para Rusia y destaca la naturaleza no resuelta de la disputa territorial. La situación sigue siendo compleja, con ambas partes manteniendo posiciones firmes. Mientras Japón continúa presionando para negociaciones, Rusia ha mostrado poca voluntad de comprometerse en el tema.
Con la reciente visita de Putin, el escenario parece listo para nuevas maniobras diplomáticas, posibles posturas militares y renovados llamados al diálogo en los próximos meses.
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