El artículo afirma que las fuerzas rusas han estado dejando caer paquetes de toallitas húmedas con trampas explosivas y bancos de energía en las calles de Ucrania, específicamente en la ciudad de Kherson, como parte de una nueva táctica dirigida a la población civil. Estos artículos cargados de explosivos representan un peligro tanto para los niños como para los adultos que podrían entrar en contacto accidental con ellos. Yuriy Boyechko, CEO de Hope For Ukraine, acusa a Vladimir Putin de emplear este método como un "crimen contra civiles" y señala que representa un cambio en las tácticas rusas. Anteriormente, las fuerzas rusas usaban minas antipersonal visibles, pero los informes recientes indican que ahora contienen explosivos dentro de objetos cotidianos como servilletas y bancos de energía. Esta estrategia se describe como una forma de guerra psicológica diseñada para infundir miedo entre los civiles y disuadirlos de salir.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca las acciones de las fuerzas rusas como crímenes deliberados contra civiles, utilizando un lenguaje cargado de emociones como 'crimen de guerra', 'apuntar a civiles inocentes' y 'terror contra civiles'.






