El artículo analiza las crecientes presiones internas sobre Rusia debido a la guerra en curso en Ucrania. Destaca las víctimas civiles, la escasez de combustible y las explosiones en almacenes y puertos petroleros, lo que indica el impacto de la guerra en la sociedad rusa. El desacuerdo público ha surgido después de las huelgas en empresas de comercio electrónico como Wildberries y Ozon, lo que provocó restricciones en el acceso a Internet y el uso de teléfonos inteligentes. Económicamente, el banco central ruso ha reducido su pronóstico de crecimiento del PIB a entre cero y 1 por ciento, mientras que el déficit presupuestario ha superado los objetivos anuales. Las exportaciones de petróleo han disminuido, y las acciones occidentales, como la interceptación de petroleros rusos, tienen como objetivo interrumpir el comercio de Moscú. A pesar de estos desafíos, se señala que la guerra en Irán apoya los precios de exportación de Rusia.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca las tensiones económicas y sociales en Rusia como evidencia de grietas internas, enfatizando el sufrimiento civil y la represión estatal. Destaca las acciones occidentales contra Rusia como justificadas, mientras minimiza los posibles contraargumentos sobre la estrategia geopolítica o la resiliencia interna.





