Durante la temporada turística de verano, el sur de Croacia experimentó una severa congestión de tráfico debido al aumento del tráfico de tránsito hacia Montenegro. Largas colas de vehículos que se extienden por más de diez kilómetros se formaron cerca de los cruces fronterizos como Debeli Brijeg y Konfin, donde el procesamiento lento en las fronteras causó retrasos significativos. Algunos viajeros que esperaban cruzar a Montenegro informaron esperar hasta 28 horas, mientras que los datos del Club Automovilístico Croata (HAK) indicaron esperas que superaban las diez horas. Los residentes locales ayudaron a los automovilistas varados proporcionándoles agua, enfriando a los pasajeros y permitiéndoles acceder a sus hogares para usar las instalaciones cercanas. La situación empeoró ya que los residentes locales también usaron las mismas carreteras, lo que llevó a bloqueos completos en algunas carreteras locales. El alcalde de Konavle, Božo Lasić, advirtió que el área estaba casi completamente paralizada por los esfuerzos de la policía de tráfico, al no tener en cuenta que los nuevos procedimientos de seguridad fronterizos, carriles y capacidades de cruce estaban limitados.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un informe fáctico sobre una crisis de tráfico sin un marco ideológico manifiesto. Si bien destaca el impacto tanto en los turistas como en los lugareños, no adopta una postura partidista clara. El enfoque sigue estando en los aspectos logísticos y humanitarios del problema en lugar de la culpa política o el






