El artículo analiza los desafíos que enfrenta Colombia a medida que transiciona entre gobiernos durante el pico del fenómeno de El Niño. El momento de esta transición plantea preocupaciones sobre la continuidad en las estrategias de gestión de riesgos, particularmente con respecto a la escasez de agua y el suministro de energía. Si bien las instituciones como la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos de Desastres (Ungrd) han delineado medidas técnicas como la actualización de planes de contingencia y la priorización del agua limpia, sigue habiendo incertidumbre sobre quién garantizará que estas políticas continúen después de que la nueva administración tome posesión el 7 de agosto. El artículo destaca la falta de un liderazgo claro y la estabilidad institucional durante este período crítico, enfatizando la necesidad de un compromiso político explícito para mantener una preparación efectiva para desastres.
Lectura del sesgo (Progresista): En el artículo se considera que el problema es más un fracaso de la continuidad política que un reto puramente técnico, se hace hincapié en la urgencia de mantener la coordinación de la gestión de riesgos entre las administraciones y se critica la falta de decisiones políticas explícitas para garantizar la continuidad.






