Francia se enfrenta a otra ola de calor a medida que las temperaturas aumentan nuevamente, lo que provoca preocupaciones por la falta de unidades de aire acondicionado. A pesar de la creciente demanda, solo el 24% de los hogares las tienen, en comparación con alrededor del 50% en la vecina Italia. En algunas áreas, las tiendas se quedaron sin unidades, lo que obligó a las personas a comprar en el último minuto. Las escuelas también luchan, con solo el 7% equipadas con acondicionadores de aire, lo que lleva al cierre durante el calor extremo. Las autoridades de salud pública informan de más de 2,000 muertes excesivas durante la ola de calor de junio. La resistencia cultural persiste, y muchos franceses ven los acondicionadores de aire como estadounidenses, ruidosos e innecesarios. Las regulaciones históricas de construcción y los obstáculos burocráticos complican aún más la instalación, especialmente en los barrios históricos. A medida que se acercan las elecciones presidenciales en 2027, los acondicionadores de aire se están convirtiendo en un tema políticamente sensible.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el debate sobre los dispositivos de control climático a través de una lente que pone de relieve la desigualdad social y la ineficiencia gubernamental.






