Ivan Rakitić, el ex futbolista y director técnico de Hajduk Split, ha dejado Croacia después de dos años viviendo en Split con su familia. La salida fue marcada por una despedida emocional en una reunión en el centro de la ciudad, donde Rakitić expresó su gratitud a los fanáticos y simpatizantes que lo recibieron en sus corazones durante su tiempo en Split. Su esposa, Raquel Mauri, confirmó la mudanza a través de las redes sociales, compartiendo fotos de la familia viajando de regreso a Sevilla, España, en un jet privado. La familia regresará a Sevilla, donde han construido una nueva casa y donde comenzó la historia de amor de Raquel con Rakitić.
La despedida tuvo lugar en un bar en el corazón de Split, donde Rakitić habló emocionalmente a la multitud reunida. Les agradeció por todo lo que habían hecho por él y su familia, expresando lo mucho que apreciaba el tiempo pasado en la ciudad. "Dos años aquí pasaron en un abrir y cerrar de ojos", dijo, y agregó que los recuerdos hechos en Split permanecerían con él para siempre.
Rakitić reflexionó sobre su tiempo con Hajduk, reconociendo que aunque no pudo cumplir todas las promesas hechas al club, luchó lo más que pudo. Enfatizó que su familia a menudo regresaría a Split, que describió como un segundo hogar. "Sevilla es nuestro hogar, pero Split también es nuestro hogar", dijo, señalando que su esposa se sentía como una dálmata y que sus hijos querían quedarse más tiempo en Croacia. Se quedaron cinco días adicionales antes de irse, que era el tiempo máximo permitido debido a los preparativos para el próximo año escolar. A pesar de la despedida emocional, Rakitić dejó un mensaje que resonó profundamente con los fanáticos.
Tras retirarse del fútbol profesional, asumió el papel de director técnico, supervisando las operaciones del equipo hasta su salida a principios de este año. Aunque ya no ocupa un cargo oficial, sigue conectado a Hajduk como embajador. La decisión de regresar a España fue impulsada principalmente por obligaciones familiares y el comienzo del nuevo año escolar para sus hijas, Althea y Adara.
La familia se instalará en Sevilla, la ciudad natal de Raquel y el lugar donde ella y Rakitić se conocieron. Su viaje de regreso fue capturado en una serie de fotografías compartidas por Raquel en su cuenta de Instagram, mostrando a la familia sonriendo y relajada en el jet privado. Las imágenes fueron acompañadas de un título simple que indicaba su regreso a casa. Las reacciones a la partida de la familia variaron entre los seguidores.
El propio Rakitić respondió a la publicación con una serie de corazones rojos, reconociendo las emociones mixtas que rodean la mudanza. Algunos críticos señalaron la elección de viajar en avión privado, cuestionando la necesidad de tal lujo. Sin embargo, la mayoría de los comentarios se centraron en buenos deseos y expresiones de afecto por la familia. A pesar de las reacciones mixtas, la despedida emocional y el compromiso de la familia de mantener los lazos con Split subrayan la profunda conexión que Rakitić y su familia habían formado con la ciudad y su gente en los últimos dos años.
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