Un incidente reciente en una prestigiosa universidad de los Estados Unidos ha expuesto una mala conducta académica generalizada que involucra herramientas de inteligencia artificial. El escándalo salió a la luz después de que un profesor notara una caída dramática en las calificaciones durante un examen en persona en comparación con las evaluaciones anteriores realizadas de forma remota. Este caso destaca las crecientes preocupaciones sobre cómo la IA está remodelando las prácticas educativas tradicionales y desafiando los estándares de integridad académica de larga data. La controversia comenzó en un curso de Economía Matemática impartido por el profesor Roberto Serrano.
Para este semestre, decidió llevar a cabo los exámenes de medio término y finales como evaluaciones "para llevar a casa, libro cerrado", lo que significa que los estudiantes podían completarlos en casa pero sin usar recursos externos. Este formato fue elegido porque les permite a los estudiantes más tiempo para resolver problemas, según Serrano. Sin embargo, los resultados del examen de medio término fueron inusualmente altos, con una puntuación promedio de 96 de 100 puntos.
Algunas respuestas contenían frases exactas que coincidían con las salidas generadas por sistemas de chatbot como ChatGPT. Estas observaciones lo llevaron a investigar más a fondo. Cuando el examen final requirió asistencia en persona, la puntuación promedio se desplomó a 48 puntos, y 27 estudiantes que habían tomado el término medio ni siquiera se presentaron para la final. Este marcado contraste entre los dos conjuntos de resultados confirmó sus sospechas de deshonestidad académica. El problema se intensificó cuando Serrano llevó sus preocupaciones a la administración de la Universidad de Brown, donde ha estado enseñando durante más de tres décadas. Según los informes, la respuesta inicial de la dirección de la universidad fue desdeñosa.
En respuesta al escándalo, Serrano ha decidido hacer cambios sustanciales en sus métodos de evaluación para semestres futuros. Ya no incluirá ejercicios semanales en el grado final, ya que estos se pueden completar fácilmente utilizando herramientas de IA. Además, planea eliminar por completo los exámenes de regreso a casa, a pesar de sus beneficios pedagógicos, debido al mayor riesgo de hacer trampa facilitado por las tecnologías de IA.
Este incidente es parte de una tendencia más amplia que afecta a las universidades de todo el mundo. En la Universidad de Princeton, por ejemplo, ha habido discusiones sobre la reinstauración de la supervisión en persona para los exámenes, una práctica que no se había utilizado desde 1893. Anteriormente, los estudiantes seguían un código de honor que les exigía autorregularse y reportar cualquier caso de trampa. Con el surgimiento de la IA, sin embargo, la capacidad de detectar y prevenir el fraude académico se ha vuelto cada vez más compleja. El impacto de la IA en la educación se extiende más allá de los exámenes. Las universidades ahora están lidiando con la necesidad de adaptar sus políticas y estrategias de enseñanza para abordar los desafíos planteados por la tecnología en rápida evolución.
Mientras que algunas instituciones están explorando nuevas formas de integrar la IA en sus currículos, otras se están enfocando en reforzar las medidas existentes para garantizar la honestidad académica. A medida que continúa el debate, los educadores y administradores se quedan con decisiones difíciles con respecto al equilibrio entre el avance tecnológico y el mantenimiento de estándares éticos en el mundo académico. El incidente en la Universidad de Brown sirve como una historia de advertencia sobre los peligros potenciales de confiar demasiado en los formatos de aprendizaje remoto y la importancia de evaluar y actualizar continuamente las prácticas educativas frente a las tecnologías emergentes.
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