El terremoto, que se produjo aproximadamente a 68 kilómetros al noroeste de la ciudad costera de Ende, causó daños generalizados y provocó evacuaciones masivas ya que las autoridades emitieron una advertencia de tsunami. El epicentro se localizó en las aguas al norte de la isla, a unas 1,000 millas al este de Yakarta, la capital de la nación. S. 1 en magnitud. El desastre ocurrió en las primeras horas de la mañana, despertando a muchos residentes del sueño. Yulian Juita Ekalia, residente de la ciudad de Ruteng, describió la experiencia como si estuvieran en un trampolín, con todo en su casa cayendo cuando el suelo tembló violentamente.
La agencia nacional de gestión de desastres (BNPB) confirmó que el número de muertos había aumentado de 38 a 47, y se esperaban más víctimas a medida que continuaban las operaciones de búsqueda.
Más de 50 personas resultaron heridas, y muchas otras permanecen desaparecidas, presuntamente atrapadas en edificios derrumbados. El gobierno indonesio envió 50.000 paquetes de ayuda por un total de 275 toneladas a las regiones afectadas, mientras que la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja se preparó para proporcionar asistencia a alrededor de 2.000 personas alojadas en refugios temporales. La jefa de la Unión Europea, Ursula von der Leyen, anunció que el bloque utilizaría sus satélites de observación de la Tierra Copernicus para apoyar los esfuerzos de socorro. En un mensaje publicado en X, declaró que la UE estaba lista para desplegar sus sistemas de satélites para ayudar en las operaciones de búsqueda y rescate.
Mientras tanto, la Agencia Meteorológica, Climatológica y Geofísica de Indonesia (BMKG) emitió advertencias sobre posibles olas de tsunami, instando a los residentes cerca de la costa norte de Flores y las áreas circundantes a evacuar a terrenos más altos. Los residentes en la regencia de Nagekeo, el área más cercana al epicentro, fueron testigos de la retirada del mar, lo que provocó la evacuación inmediata como precaución contra un tsunami inminente.
Flores, un destino turístico popular, sufrió la mayor parte del desastre, con muchos lugareños describiendo el caos y el miedo que se apoderó de la comunidad. Los residentes de Maumere, una ciudad de la isla de Flores, fueron vistos huyendo a tierras más altas cuando las imágenes transmitidas por la televisión indonesia mostraron a cientos de personas evacuándose de entre los escombros de los edificios dañados. A pesar de la falta de víctimas reportadas por el tsunami en sí, el impacto general del terremoto y sus réplicas continúa desarrollándose, con equipos de rescate que aún buscan a los desaparecidos.
Indonesia, situada en el Anillo de Fuego del Pacífico, experimenta una actividad sísmica frecuente debido a la convergencia de las placas tectónicas australianas y de Sunda. Esta región tiene una larga historia de terremotos destructivos, incluido el terremoto de Sumatra de 2004 y el tsunami que se cobró más de 220,000 vidas en múltiples países. Otro evento notable fue el terremoto de 2018 en Lombok, que causó más de 550 muertes. El terremoto reciente se suma a este legado, destacando la vulnerabilidad continua de la región a tales desastres naturales. A medida que la situación se desarrolla, el enfoque sigue siendo garantizar la seguridad de los afectados y brindar el apoyo necesario a las comunidades afectadas.
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