La central hidroeléctrica Formin está a punto de someterse a una importante reconstrucción, con los residentes locales exigiendo cambios en el río Drava antes de que comience el trabajo. El proyecto, valorado en alrededor de 150 millones de euros, se ha anunciado como inminente, pero las preocupaciones sobre posibles inundaciones han provocado un debate público.
Después de casi 50 años de operación, la instalación requiere actualizaciones integrales para garantizar la eficiencia y la seguridad continuas. Según los informes, el proyecto implicará la sustitución de componentes clave como turbinas, generadores y sistemas de control, al tiempo que mejora la integridad estructural y las salvaguardas ambientales. Sin embargo, estas mejoras tienen un costo, los cierres temporales de la planta interrumpirán las operaciones y el impacto en el flujo del río debe gestionarse con cuidado. Las comunidades locales cercanas al río Drava están particularmente preocupadas por las consecuencias de las obras planificadas.
Durante la reunión pública, los residentes destacaron el riesgo de inundación si el canal de entrada se cierra durante períodos prolongados. Argumentan que el estado actual del cauce del río y su capacidad para manejar el aumento del volumen de agua durante las fuertes lluvias es insuficiente. Algunos han pedido dragado y profundización del cauce del río antes del inicio de la construcción, creyendo que esto reduciría los riesgos de inundación y mejoraría la gestión general del agua. Los directores de Dravskih elektrarn en Maribor, incluido Andrej Tumpej, han reconocido los desafíos planteados por la reducción del flujo del río.
Explicó que las condiciones existentes a lo largo del río Drava dificultan el mantenimiento de niveles de agua constantes, especialmente durante las variaciones estacionales. Este problema ha llevado a que se soliciten mayores inversiones en el mantenimiento del río y proyectos de infraestructura destinados a mejorar tanto la salud ecológica como la resiliencia a las inundaciones.
Estos incluyen propuestas para sistemas de monitoreo mejorados, planes de respuesta a emergencias y pautas más estrictas para administrar los niveles de agua durante las fases de construcción. Los documentos relacionados con el permiso de construcción integrado están actualmente disponibles para el público, aunque el acceso a evaluaciones técnicas detalladas sigue siendo limitado. Los residentes y los grupos ambientales continúan presionando por la transparencia, argumentando que la toma de decisiones informadas es esencial para equilibrar el desarrollo económico con la seguridad pública. A medida que avanzan los preparativos para la reconstrucción, las tensiones siguen siendo altas, y las autoridades locales están bajo presión para abordar las preocupaciones de la comunidad antes de que comience el trabajo.
La línea de tiempo para el proyecto sigue siendo incierta, con funcionarios que indican que las aprobaciones finales y las evaluaciones de preparación del sitio tomarán varios meses. Hasta entonces, es probable que continúen las discusiones entre las partes interesadas, centrándose en la mejor manera de mitigar los riesgos al tiempo que garantiza la viabilidad a largo plazo de la planta de energía. Por ahora, el enfoque sigue siendo asegurar los permisos necesarios y abordar las preocupaciones apremiantes de los que viven a lo largo de la Drava.
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