En el distrito de Poonch de Jammu y Cachemira, prominentes líderes y activistas de la comunidad gujjar han expresado su profunda frustración por un reciente fallo del Tribunal de las Fuerzas Armadas (AFT). El tribunal limpió el expediente del brigadier Padmasambhava Acharya, eliminando la acción punitiva administrativa contra él por la muerte de tres civiles en custodia en diciembre de 2023.
Como parte de los esfuerzos de búsqueda, los civiles locales fueron detenidos para ser interrogados. Tres de estos individuos murieron por lesiones sufridas durante el interrogatorio en la Base Operativa de la Compañía en Mastan Dhara. Un video que pretendía mostrar el abuso fue compartido posteriormente en línea, aumentando aún más las tensiones. Después del incidente, el Cuartel General del XVI Cuerpo inició un Tribunal de Investigación. La investigación concluyó que el Brigadier Acharya, que comandaba el Sector 13 en ese momento, había fallado en su deber al no mantener el mando y el control adecuados, maltratando a los detenidos civiles y no prevenir los presuntos abusos.
Choudhary señaló que a pesar de ofrecer un apoyo sustancial al Ejército durante la crisis, el resultado ha dejado a muchos desilusionados. Choudhary señaló que la eliminación de la censura socava la integridad del proceso judicial. Argumentó que la decisión permite efectivamente que el oficial avance sin obstáculos, lo que podría afectar los futuros ascensos y erosionar la confianza pública en el compromiso del ejército con la rendición de cuentas.
Zahid Parwaz, un activista social, se hizo eco de preocupaciones similares. Criticó el fallo como una "bofetada simbólica" que hace poco para abordar los problemas reales en cuestión. Parwaz pidió una investigación independiente sobre si los altos funcionarios, incluido el entonces comandante del Cuerpo XVI del Cuerpo estacionado en Nagrota, estaban al tanto de la supuesta mala conducta durante la operación. Advirtió que si la evidencia muestra que los comandantes superiores fueron cómplices en las acciones de sus subordinados, la decisión del tribunal podría sentar un peligroso precedente para las relaciones civil-militar en regiones sensibles.
Durante la audiencia de la AFT, el tribunal rechazó la apelación del oficial para revocar la censura, citando la necesidad de mantener la disciplina militar y las obligaciones constitucionales. El tribunal enfatizó que el uso de fuerza excesiva contra civiles es inaceptable, y las respuestas emocionales deben ceder ante las reglas institucionales. A medida que continúa la controversia, los líderes locales siguen esperando que las autoridades superiores reevalúen la situación y aseguren que se haga justicia para las víctimas y sus familias.
El caso pone de relieve los desafíos actuales en el equilibrio entre la autoridad militar y los derechos civiles y subraya la necesidad de investigaciones transparentes sobre las denuncias de mala conducta dentro de las fuerzas armadas.
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