Los arqueólogos en el norte de Polonia descubrieron un inusual sitio de entierro del siglo XVII con los restos de una adolescente llamada 'Zosia', cuya tumba incluía un candado fijado a su dedo del pie y una hoz colocada en su cuello. Estos artículos eran parte de prácticas de entierro 'anti-vampíricas' destinadas a evitar que los muertos regresaran al mundo de los vivos. Investigadores dirigidos por Dariusz Poliński de la Universidad Nicolaus Copernicus analizaron el entierro utilizando datación por radiocarbono, secuenciación de ADN y otras técnicas. Determinaron que Zosia murió entre 1620 y 1674 y que su tumba fue perturbada y modificada después del entierro inicial. El estudio sugiere que pudo haber sido culpada de desgracias locales como enfermedades y hambruna.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo analiza los hallazgos arqueológicos históricos relacionados con las prácticas funerarias y no involucra temas políticos contemporáneos, figuras o políticas.




