El gobierno de Lituania ha rechazado oficialmente los planes para la perforación de petróleo en alta mar en el Mar Báltico, manteniendo su postura en contra de la expansión de combustibles fósiles como parte de su estrategia de transición verde más amplia. Esta decisión se produce en medio de crecientes preocupaciones sobre el agotamiento de las reservas nacionales de petróleo en tierra y la proximidad de las operaciones petroleras rusas a pocos kilómetros de distancia. A pesar de estos desafíos, el país continúa lidiando con la tensión entre los intereses económicos y los objetivos ambientales.
Desde 2002, este campo ha estado en operación, aunque la producción ha disminuido constantemente. En su pico en 2001, produjo casi 600,000 metros cúbicos de petróleo anualmente, pero para 2024, la producción había caído a solo 26,000 metros cúbicos. La compañía ha cerrado otros dos campos debido a los bajos rendimientos y actualmente no puede abrir un nuevo sitio en Kintai después de la intervención judicial. El geólogo Jonas Satkūnas señaló que los depósitos en tierra se están agotando rápidamente, incluso con los esfuerzos continuos de extracción.
Los expertos apuntan a los importantes depósitos de petróleo que Lukoil de Rusia está explotando activamente, ubicados a aproximadamente 20 kilómetros de la punta de Curonia de Lituania. Las expansiones recientes incluyen un nuevo sitio a unos 50 kilómetros de la costa, que solo se estima que contiene hasta 20 millones de toneladas de petróleo.
El director de producción de Minijos Nafta, Ignas Vaičeliūnas, expresó su frustración por la situación actual, afirmando que si existieran reservas tan vastas, podrían satisfacer una parte significativa de la demanda anual de petróleo de Lituania. Argumentó que aprovechar estos depósitos offshore no requeriría financiación pública, ya que la exploración y la extracción serían administradas por empresas privadas, lo que potencialmente generaría ingresos fiscales sustanciales. Además, destacó los beneficios logísticos de la producción en alta mar, incluidas las distancias de transporte reducidas a la refinería Orlen en Mažeikiai, la única refinería de petróleo en los estados bálticos.
A pesar de estos argumentos, el gobierno lituano sigue firme en su compromiso de eliminar gradualmente los combustibles fósiles. El Ministerio de Medio Ambiente ha reiterado su dedicación a la transformación verde, enfatizando el desarrollo de energía renovable y la protección del ecosistema. El viceministro Giedrė Ričkutė declaró que la estrategia nacional prioriza la sostenibilidad sobre las ganancias económicas a corto plazo. Sin embargo, los representantes de la industria oponen que el aumento del consumo de combustible en el país socava la justificación de dejar los recursos domésticos intactos.
El debate político en torno a la perforación en alta mar no está aislado de Lituania. Tensiones similares han surgido en países vecinos, como Polonia, donde una compañía canadiense descubrió recientemente importantes reservas de petróleo. Estos desarrollos subrayan la compleja interacción entre las políticas ambientales y las realidades económicas en la región.
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