El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, criticó al presidente Karol Nawrocki por negarse a firmar un impuesto inesperado propuesto sobre las ganancias excesivas de las compañías de combustible, argumentando que la medida tiene como objetivo abordar el aumento de los precios del combustible vinculados a la guerra en Irán. El impuesto, aprobado por el parlamento a principios de julio de 2026, impondría un impuesto del 60% sobre las ganancias que excedan un punto de referencia calculado, dirigido a compañías como Orlen, que se espera que contribuya con la mayor parte de los ingresos.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la posición del gobierno como una responsabilidad fiscal necesaria y critica la obstrucción del presidente como motivada políticamente.






