La agencia de control de tráfico aéreo de Polonia, PANSA, ha sido cortada de la mayor parte de sus ingresos como parte de los esfuerzos del gigante farmacéutico Pfizer para hacer cumplir un fallo judicial belga que requiere que Polonia pague 1.300 millones de euros por las vacunas COVID-19 que ordenó pero se negó a aceptar. El primer ministro Donald Tusk declaró que el gobierno garantizaría que PANSA reciba fondos para mantener las operaciones y la seguridad aérea. El problema se deriva de una disputa legal en la que un tribunal belga falló a favor de Pfizer, exigiendo el pago de 60 millones de dosis de vacuna ordenadas por Polonia a través de la Comisión Europea, pero luego se negó. Eurocontrol, la organización que administra el tráfico aéreo europeo, ha suspendido los pagos a PANSA, citando la necesidad de satisfacer el reclamo de Pfizer antes de reanudar el apoyo financiero. Polonia planea apelar la decisión, pero solicitó un retraso en la ejecución, que fue denegado.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta la situación de manera objetiva, citando declaraciones del gobierno polaco y de PANSA, junto con información de fondo sobre la disputa legal entre Polonia y Pfizer.





