Un ciudadano croata ha sido arrestado por la policía eslovena por una serie de intentos de robo de bancos que involucraban explosivos, según informes de medios locales. El sospechoso, un hombre de 51 años, fue detenido el 6 de julio cerca de Senožeče, poco después de intentar atacar un cajero automático. Fue encontrado tratando de huir con dispositivos explosivos improvisados, incluidos explosivos de grado militar y un detonador, y posteriormente fue puesto bajo custodia. El arresto siguió a meses de presuntos ataques a cajeros automáticos en todo el distrito policial de Koper. Según los investigadores, el hombre actuó solo y había planeado meticulosamente sus operaciones.
Se dirigió a lugares aislados cerca de la frontera entre Eslovenia y Hungría, a menudo utilizando vehículos alquilados para entrar en Eslovenia. Sus métodos incluían explosiones físicas y una técnica conocida como "caja negra", que implica conectar equipos informáticos al sistema interno del cajero automático para eludir el software de seguridad y desencadenar la dispensación de efectivo. Durante la investigación, las autoridades confirmaron que el sospechoso logró robar con éxito un cajero automático en Bertok, donde utilizó una explosión para romper la máquina y robar parte de su contenido. Sin embargo, otros cuatro intentos, incluido el intento fallido en Senožeče, resultaron en daños a las máquinas y las estructuras circundantes sin robo exitoso.
En estos casos, los cajeros automáticos estaban equipados con mecanismos de protección que impedían la inserción de dispositivos explosivos en la ranura de retiro. Los policías descubrieron que el sospechoso llevaba un dispositivo explosivo improvisado hecho de explosivos militares y un detonador en funcionamiento durante su arresto. Fue puesto en detención temporal y actualmente se encuentra bajo custodia a la espera de nuevos procedimientos legales. Los cargos en su contra incluyen múltiples cargos de robo grave, producción y tráfico no autorizados de armas y explosivos, y causar peligro público. Este caso no es único.
Las autoridades han identificado previamente a otro ciudadano croata, un hombre de 43 años, sospechoso de atacar un cajero automático en Senožeče en enero de 2025. Ese incidente, junto con otros, llevó a investigaciones en curso sobre patrones similares de comportamiento criminal. Ambos sospechosos tienen registros previos de delitos similares, lo que indica una posible red de individuos involucrados en tales actividades. El uso de dos métodos distintos, explosivos y la técnica de la "caja negra", sugiere un nivel de habilidad técnica y preparación por parte del acusado. Los investigadores creen que este enfoque dual demuestra un esfuerzo calculado para evadir la detección y maximizar las posibilidades de éxito en cada operación.
El caso destaca la creciente sofisticación de las tácticas criminales dirigidas a las instituciones financieras y subraya la necesidad de mejorar las medidas de seguridad y la cooperación entre agencias.
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