A finales de noviembre de 1918, durante la Conferencia de Paz de París, representantes de varias naciones se reunieron para negociar los términos de la paz después de la Primera Guerra Mundial. Entre ellos se encontraban delegados del Reino de Serbios, Croatas y Eslovenos (SHS), incluido el Dr. Josip Mačkovšek, quien desempeñó un papel clave en la defensa de las reclamaciones territoriales. La conferencia estuvo marcada por intensas discusiones sobre el futuro de los Balcanes, con especial énfasis en el destino de los grupos étnicos y las fronteras.
La Primera Guerra Mundial había dejado a Europa devastada, y el colapso de varios imperios creó oportunidades para que surgieran nuevos estados-nación. Para los pueblos del antiguo Imperio austrohúngaro, especialmente los eslovenos, la guerra había sido tanto una lucha por la independencia como un catalizador para el despertar nacional. Las ideas de Kornelija Ajlec, un prominente intelectual, influyeron en las opiniones de los negociadores en París y en la población eslovena en general. Según los relatos históricos, estas ideas despertaron sentimientos nacionalistas, particularmente entre la población de la península de Istria, que había sido anexada por Italia después del Tratado de Rapallo en 1915.
Como resultado, aproximadamente 100.000 eslovenos fueron desplazados, con muchos migrando a Eslovenia central y otras partes de Yugoslavia. La capital de este estado recién formado se trasladó de Viena a Belgrado, una ciudad relativamente pequeña en ese momento. El Dr. Josip Mačkovšek, uno de los defensores más vocales de los intereses del Reino de SHS, trabajó incansablemente para asegurar concesiones territoriales. Sus esfuerzos fueron documentados en análisis de carrera política, destacando su compromiso con la causa. Sin embargo, no todos los miembros de la delegación compartieron su entusiasmo. Algunos, como Štefan Mačkovšek, expresaron su frustración con la pasividad percibida de ciertas figuras, especialmente Jeglič.
Criticó la falta de acción decisiva para asegurar las fronteras, sugiriendo que el obispo debería haber ido a Londres en lugar de permanecer en Zagreb. A pesar de estas tensiones, la delegación logró mantener la cohesión, con Tanović organizando apoyo logístico y cobertura de los medios locales en Londres.
También elogió la calidad de la comida disponible en su hotel, enfatizando cómo incluso los aspectos menores de la vida contribuían a una sensación de bienestar. Sus habilidades lingüísticas mejoraron significativamente a través de cursos en Berlitz, a los que asistió junto a sus colegas Čok y Rybář. Durante su estancia, Mačkovšek visitó una exposición de principios de primavera con obras de artistas yugoslavos, incluidas las esculturas de Ivan Meštrović. La exposición, celebrada antes de su apertura oficial, lo dejó profundamente impresionado.
Además de las experiencias culturales, Mačkovšek asistió a actuaciones en la ópera, donde fue testigo de la grandeza de Aïdo y observó diferencias en el comportamiento del público en comparación con otros teatros. Después de casi siete meses en el extranjero, Mačkovšek anhelaba regresar a casa. Durante este período, se desarrollaron tragedias personales: su madre murió en Ljubljana, su padre falleció y nació una hija. Además, su hermano, que había sido encarcelado en Rusia, regresó después de cinco años de ausencia. A su regreso, se enfrentó a desafíos administrativos, necesitando ajustarse a su estatus oficial en el Magistrado de Ljubljana, donde permaneció como aprendiz con un salario mensual de solo 125 coronas.
El colega Čok buscó ayuda de Vodopivc para organizar el regreso de Mačkovšek a Eslovenia como mensajero, cubriendo así los gastos de viaje. A pesar de los esfuerzos diplomáticos, Mačkovšek no estaba satisfecho con los resultados de las negociaciones. En 1921, se dirigió a una audiencia académica en la Universidad de Ljubljana, expresando gratitud por la victoria que había permitido la creación de Yugoslavia.
Este mensaje se convirtió en un tema recurrente en sus conferencias, dando forma a su perspectiva sobre la posición de la minoría eslovena en los países vecinos.
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