El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, está considerando implementar una prohibición comercial de bienes y servicios relacionados con los asentamientos ilegales israelíes en la Cisjordania ocupada. La propuesta sigue al anuncio de Israel de una licitación para la construcción de 1.200 nuevas casas de colonos en el área E1, que el secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido condenó como una amenaza para una solución de dos estados. El apoyo público a la prohibición, según la encuesta de YouGov, es del 50%, con un 16% en contra. Más de 140 diputados laboristas han firmado una carta instando a tomar medidas contra los asentamientos, pero la medida enfrenta la oposición de los Amigos Laboristas de Israel (LFI), que advierte de repercusiones económicas y diplomáticas. Grupos de defensa como el Consejo para el Entendimiento Árabe-Británico argumentan que el Reino Unido no debe asumir la responsabilidad de las fallas regulatorias de Israel. Varias naciones europeas, incluidas Francia, Irlanda y Suecia, ya han introducido medidas similares.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la prohibición comercial propuesta como una medida necesaria y apoyada, citando la opinión pública y la presión interna del Partido Laborista.





