El primer ministro Andrej Plenković fue fotografiado con ropa informal durante una visita a la bodega Braća Plančić en la isla de Hvar, llamando la atención por su apariencia relajada. La visita tuvo lugar poco antes de la 41a cosecha profesional de la bodega, marcando un hito significativo en su larga tradición.
La visita se produjo en un momento crucial para la familia Braća Plančić, ya que se preparan para uno de los períodos más cruciales en su ciclo anual de vino. La bodega, conocida por sus profundas raíces en el patrimonio vitícola de Hvar, está celebrando su 41o año consecutivo de cosecha profesional de la uva. Este logro sigue una historia que se remonta a más de un siglo, con la participación de la familia en la elaboración de vinos desde 1919, cuando Ante Plančić se mudó de Staro Grado a Svirče. Desde entonces, la familia se ha comprometido a producir vinos utilizando variedades de uva autóctonas de Hvar como Bogdanuša, Parča, Mekuja, Darnekuša y Malivac.
La conexión entre las familias Plenković y Plančić se extiende más allá de la mera geografía. Según Antun Plančić, hay un vínculo histórico arraigado en la viticultura. Mencionó que el tío del primer ministro Plenković una vez plantó un viñedo con alrededor de cinco mil vides, creyendo que eran Plavac Mali. Sin embargo, después de la primera cosecha, se hizo evidente que el viñedo contenía múltiples variedades de uva. La visita de Plenković coincidió con el comienzo de la temporada de cosecha, un momento en que gran parte de la vida diaria en Hvar gira en torno a los viñedos y la recolección de uvas.
Su aparición con ropa informal, incluyendo pantalones cortos y zapatos de tenis, contrastaba fuertemente con el atuendo formal habitual asociado con figuras políticas de alto perfil. La fotografía tomada durante la visita lo mostraba posando con los propietarios de las bodegas frente a un distintivo letrero de madera, capturando un momento que parecía más una reunión amistosa que una visita oficial de estado.
Para la familia Plančić, recibir al primer ministro fue un honor notable, especialmente a medida que se acercan a otro hito en su viaje de vinificación. Su compromiso de preservar los métodos tradicionales mientras adoptan técnicas modernas refleja la narrativa más amplia de la dedicación continua de Hvar a su identidad vitícola única. A medida que comienza la cosecha, el enfoque se desplazará a los aspectos prácticos de la recolección y procesamiento de la uva.
Sirve como un recordatorio de las conexiones personales que sustentan las tradiciones agrícolas de la región y el legado perdurable de familias como los Plančić, cuyo trabajo continúa dando forma al paisaje y la cultura de Hvar.
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