El Consejo de Westminster ha propuesto un proyecto de políticas que prohibiría pararse en el bar y ordenar bebidas directamente, con el objetivo de reducir la embriaguez promoviendo el comedor sentado. El plan ha provocado una reacción violenta, particularmente de parte del alcalde de Londres, Sadiq Khan, quien calificó las medidas de "anti-crecimiento" y advirtió sobre el uso de los poderes del gobierno para bloquearlas. Los críticos argumentan que las reglas socavan la cultura tradicional de los pubs, enfatizando el aspecto social de pararse en el bar e interactuar con los camareros. Los partidarios de la política afirman que fomenta el consumo responsable y mejora la experiencia general del cliente al reducir el hacinamiento y el ruido.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la propuesta del consejo como una exageración de los 'killjoys' y retrata la experiencia tradicional de los pubs como una preciada institución británica.





