El gobierno colombiano ha emitido un llamado urgente a la comunidad internacional tras el devastador terremoto que azotó el país el lunes 10 de agosto de 2026. 4 en la escala de Richter, causó destrucción generalizada y pérdida de vidas, con las autoridades reportando al menos 240 muertos y más de 1,000 heridos hasta el martes 11 de agosto. El epicentro se localizó en Chocó, con daños que se extendieron a los departamentos vecinos, incluidos Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Antioquia.
En respuesta, el Ministerio de Relaciones Exteriores anunció que el Ministerio de Relaciones Exteriores hizo un llamamiento a la comunidad mundial para que apoyara la emergencia, en particular centrándose en las áreas que experimentan el impacto más severo. El terremoto provocó la acción inmediata de los actores nacionales e internacionales. El 10 de agosto, el presidente Abelardo De La Espriella ordenó al ministro de Relaciones Exteriores, Omar Bula, que estableciera un puesto de mando de cooperación internacional. A través de esta iniciativa, el gobierno solicitó asistencia de las misiones diplomáticas acreditadas en Colombia, instándoles a movilizar recursos de sus respectivos gobiernos lo más rápido posible.
Los equipos de emergencia desplegaron equipos como grúas, perros de búsqueda y maquinaria pesada, mientras que los voluntarios formaron cadenas humanas para remover los escombros manualmente. A pesar de estos esfuerzos, las operaciones de rescate continuaron enfrentando desafíos, con equipos que se detenían periódicamente para escuchar si había signos de vida entre los escombros. Además de los esfuerzos nacionales, varios líderes mundiales y organizaciones internacionales han expresado su solidaridad con Colombia. El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y reafirmó el compromiso de la ONU de apoyar las iniciativas de recuperación y ayuda humanitaria del país.
Los mensajes de apoyo también fueron enviados por otras naciones, incluida la familia real de España, que extendió sus condolencias y ofreció asistencia. La comunidad internacional ha participado activamente en la prestación de ayuda, con informes que indican que equipos de México y los Estados Unidos ya han llegado a Cali para ayudar en las operaciones de búsqueda y rescate. Sin embargo, la postura inicial del gobierno sobre la aceptación de ayuda internacional provocó controversia. Inicialmente, la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos (Ungrd) decidió no recibir equipos de búsqueda y rescate extranjeros, optando en su lugar por confiar únicamente en recursos nacionales.
Esta decisión provocó críticas por parte de algunos sectores de la sociedad, que argumentaron que rechazar la asistencia externa podría obstaculizar los esfuerzos de socorro. En respuesta a estas preocupaciones, el presidente aclaró que el rechazo de ciertos equipos internacionales se basaba en la evaluación de que Colombia tenía suficiente capacidad para manejar la situación internamente. Sin embargo, el gobierno más tarde abrió la puerta a la asistencia de países aliados, permitiendo la participación de equipos internacionales certificados que operan bajo los estándares del Grupo Asesor Internacional de Búsqueda y Rescate (Insarag).
Algunos críticos, incluido el líder empresarial Piter Albeiro, defendieron la posición del gobierno, argumentando que muchas personas que expresaron su oposición a la ayuda internacional carecían de la experiencia o la capacidad para manejar tales emergencias de manera efectiva. Albeiro enfatizó que ciudades como Bucaramanga, Cúcuta y Medellín poseen profesionales bien entrenados capaces de responder a desastres. También señaló que aceptar equipos internacionales implicaría cargas logísticas adicionales, como alojamiento y logística, que podrían complicar en lugar de simplificar la operación.
Mientras tanto, el Ungrd confirmó que el país está coordinando actualmente con equipos internacionales de los Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel, todos los cuales están certificados bajo las directrices de Insarag. Estos equipos operan de forma independiente y no requieren recursos municipales adicionales, complementando así los esfuerzos existentes de las unidades de Búsqueda y Rescate Urbano (Usar) de Colombia. La coordinación se está administrando bajo la guía de las Naciones Unidas, asegurando que la asistencia internacional se alinee con los protocolos y estándares establecidos.
A medida que continúa la búsqueda de sobrevivientes, el enfoque sigue siendo estabilizar las regiones afectadas y proporcionar servicios esenciales a las poblaciones desplazadas. Los hospitales han reportado daños, lo que obliga a los pacientes a ser tratados en las aceras, mientras que las escuelas permanecen cerradas debido a preocupaciones estructurales. Con las evaluaciones en curso y las circunstancias en evolución, el gobierno y los socios internacionales continúan trabajando juntos para garantizar una gestión efectiva de desastres y una recuperación a largo plazo.
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