El video, publicado el 10 de julio, mostraba a un mono vestido con atuendos filipinos siendo dirigido por símbolos que representaban a los Estados Unidos y Japón, luego sometido al ridículo y forzado al mar. El secretario de Defensa filipino, Gilberto Teodoro, criticó el video como "propaganda despreciable" y lo vinculó a temas más amplios de tensiones regionales, particularmente con respecto a las disputas del Mar de China Meridional. El incidente ocurrió en medio de la tensión diplomática en curso entre las dos naciones, incluidas las confrontaciones marítimas, las sanciones y las disputas por reclamos territoriales. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Filipinas reiteró su fuerte desaprobación de la representación deshumanizadora del video.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el video como un acto deliberado de propaganda racista por parte de China, enfatizando la condena de Filipinas y vinculándolo a tensiones geopolíticas más amplias.






