El sindicato italiano Cgil ha reiterado su oposición al uso del TFR (Trattamento di Fine Rapporto), que es el salario diferido de los trabajadores, para permitir la jubilación anticipada a los 64 años. El sindicato argumenta que esta propuesta transferiría todo el costo de la jubilación anticipada a los trabajadores, obligándolos a aceptar pensiones significativamente más bajas de por vida y potencialmente usar sus propios ahorros de TFR para cumplir con los umbrales de elegibilidad. Según Cgil, la cantidad de pensión requerida aumentó de 2,8 veces la asignación social (€ 1,310.68 mensual) en 2022 a tres veces la asignación social (€ 1,638.72 mensual) para 2026. Las simulaciones muestran que incluso con las contribuciones adicionales de TFR, muchos trabajadores aún no cumplirían con estos requisitos. Además, si se permitiera la jubilación anticipada bajo un sistema de pensiones contributivas, podría disminuir hasta en un 10,6%, dependiendo de los niveles de ingresos.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo presenta la fuerte oposición de la Cgil a una política propuesta que implique la jubilación anticipada a los 64 años, haciendo hincapié en que la carga financiera recaería enteramente en los trabajadores en lugar de ser apoyada por fondos públicos.


