Paris Jackson, hija de la difunta leyenda de la música Michael Jackson, ha hablado públicamente por primera vez sobre su infancia con él, su relación con el fallecido cantante y su lucha a largo plazo con la adicción a las drogas.
Neverland Ranch, que sirvió como residencia principal de Jackson durante casi dos décadas, contó con numerosas atracciones, incluyendo un cine, un lago, una estación de tren, un parque de atracciones y un zoológico. Sin embargo, los hijos de Jackson, Paris, Prince y Bigi, se mantuvieron en gran medida aislados del ojo público.
Paris recordó a su padre como un "hombre realmente divertido" y su mejor amigo, describiéndolo como alguien que protegió a sus hijos de las presiones de la fama. Tras la muerte de Jackson en 2009, Paris dijo que su familia enfrentó un período difícil de duelo y adaptación a la vida fuera de los límites de su crianza aislada. Lo describió como una fase de "adquisición acelerada de habilidades sociales", una transición que resultó desafiante pero necesaria. Paris también se abrió sobre su batalla con el abuso de sustancias, revelando que sus luchas comenzaron mucho antes de lo que muchos podrían esperar.
Los problemas con la adicción, sin embargo, se hicieron más pronunciados durante la escuela media, alrededor del octavo o noveno grado. El problema persistió hasta principios de 2020, cuando llegó a lo que llamó "bottom rock" y decidió comprometerse plenamente con la recuperación. Habló con franqueza sobre el costo emocional de su adicción, señalando que también había tenido un costo físico. El uso de cocaína dejó daños duraderos en su nariz, y expresó su renuencia a someterse a una cirugía debido a los temores que rodean a la anestesia y los medicamentos.
El verano pasado, terminó su compromiso con su novio de toda la vida, Justin Long, una decisión que describió como parte de una realineación más amplia de prioridades. Enfatizó que el año pasado había sido el mejor y más pacífico de su vida hasta ahora, lo que indica un enfoque renovado en la salud, la estabilidad y el autocuidado.
El relato de Paris agrega profundidad a la comprensión de las dinámicas complejas dentro de la familia Jackson, particularmente el impacto del aislamiento, el estatus de celebridad y los desafíos psicológicos que vienen con tal crianza. Su apertura sobre sus luchas pasadas con la adicción destaca la naturaleza en curso de la recuperación y la importancia del apoyo a la salud mental. También subraya la resiliencia requerida para navegar tanto el legado de un ícono global como el viaje personal de curación y crecimiento. Paris Jackson continúa hablando abiertamente sobre su vida, utilizando su plataforma para compartir ideas que pueden ayudar a otros que enfrentan desafíos similares.
Su historia es una de transformación, de una niña criada en secreto a una mujer que abraza su identidad y trabaja con las cicatrices de su pasado.
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