La actriz Pamela Anderson habló en la Gala amFAR en Venecia sobre su batalla a largo plazo con la hepatitis C, compartiendo experiencias personales y luchas emocionales. Diagnosticada a finales de la década de 1990, se enfrentó a un pronóstico sombrío de solo 10 años si no se trataba. La enfermedad tuvo profundos efectos psicológicos, influyendo en sus decisiones como madre y alterando su percepción del futuro. Describió la vergüenza persistente, la culpa y los problemas de autopercepción derivados del diagnóstico, vinculándolos al trauma pasado del abuso sexual infantil. Aunque se curó en 2015, el impacto emocional persistió, dando forma a su identidad y visión del mundo.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo se centra en una experiencia personal de salud y no adopta una postura política o promueve posiciones ideológicas.



