Los paleontólogos chilenos han descubierto fósiles de tortugas marinas de más de 30 millones de años en Algarrobo, llenando un vacío significativo en el registro fósil del país. Los hallazgos incluyen dos fragmentos -parte de la concha inferior (plastron) y una placa de costilla dorsal- del período Eoceno temprano a medio-tardío (hace aproximadamente 56 a 34 millones de años). Estos fósiles representan la primera evidencia de tortugas marinas de esta época en el sureste del Pacífico. Si bien los restos no identifican definitivamente una especie específica, muestran similitudes morfológicas con las tortugas marinas modernas de caparazón dura, pero difieren del linaje de la tortuga de cuero. Este descubrimiento proporciona importantes conocimientos biogeográficos sobre la historia evolutiva de las tortugas marinas en la región.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo informa sobre un descubrimiento científico sin implicaciones políticas, se centra en la paleontología y la investigación geológica, proporcionando información fáctica sobre los fósiles y su importancia sin ningún marco ideológico o comentario político.





