En diciembre de 2025, la revista en línea suiza *Die Republik* publicó dos informes de investigación detallados en colaboración con el colectivo de investigación WAV. Estos informes expusieron años de intentos fallidos de la compañía de tecnología estadounidense Palantir para establecer relaciones comerciales con las autoridades federales suizas. Los artículos se basaron en un amplio análisis de documentos relacionados con los esfuerzos de cabildeo de Palantir e incluyeron una evaluación de la evaluación interna del ejército suizo con respecto a la cooperación potencial con la empresa.
Esta evaluación puso de relieve las preocupaciones sobre la soberanía de los datos, los riesgos de dependencia y las consideraciones relativas a los derechos fundamentales, que condujeron en última instancia al rechazo de dicha asociación.
Tras la publicación, Palantir inició una acción legal contra Die Republik, exigiendo una corrección debido a supuestas inexactitudes fácticas. El caso fue llevado ante el Tribunal de Comercio de Zúrich. Palantir buscó que se corrigieran 23 declaraciones, argumentando que tergiversaron su posición y actividades. Sin embargo, el tribunal falló en contra de la mayoría de estas demandas, al considerar que los informes de la revista estaban alineados con los hechos y no contenían afirmaciones infundadas.
El tribunal enfatizó que la descripción de Die Republik del esfuerzo de siete años de Palantir para comprometerse con las agencias federales suizas era precisa y no sesgada. También señaló que el lenguaje crítico de la revista hacia el software de Palantir, descrito como "tecnología de vigilancia" e incluso un "arma mortal de guerra", estaba justificado en función de la evidencia disponible. El tribunal reconoció que tales términos eran subjetivos pero basados en las funcionalidades conocidas del software. Además, el tribunal rechazó el argumento de Palantir de que el artículo retrataba una oferta concreta que se estaba rechazando, afirmando en cambio que la pieza se centraba en evaluar los pros y los contras de una asociación potencial.
Solo una afirmación específica hecha por Die Republik requirió corrección. La revista había declarado que el software de Palantir, Foundry, fue desarrollado originalmente para su uso en Afganistán e Irak para combatir los levantamientos. Palantir argumentó que esto era inexacto, lo que llevó a Die Republik a emitir una declaración revisada dentro de los cinco días hábiles. A pesar de esta corrección, la revista mantuvo su postura general sobre las cuestiones más amplias planteadas en su investigación.
Adrienne Fichter, una periodista que contribuyó a la investigación, expresó su satisfacción con la decisión del tribunal. Ella lo vio como una victoria significativa para el periodismo independiente y un refuerzo de la libertad de prensa en Europa. Fichter advirtió que si Palantir hubiera tenido éxito en su desafío legal, podría haber establecido un precedente peligroso, alentando acciones similares contra otros medios de comunicación europeos. Señaló que las críticas a Palantir han ido creciendo en toda Europa, con muchos países cada vez más cautelosos de involucrarse con la compañía debido a sus prácticas controvertidas.
A pesar del revés, Palantir continúa enfrentando una creciente presión política. En el Reino Unido, el alcalde de Londres, Sadiq Khan, detuvo un contrato de 50 millones de libras esterlinas entre la Policía Metropolitana y Palantir en mayo de 2026. Los críticos argumentan que la participación de la compañía con las instituciones estatales, particularmente el Servicio Nacional de Salud (NHS), plantea serias preocupaciones éticas. Organizaciones como Medact y Amnistía Internacional han pedido la terminación de los contratos que involucran a Palantir, citando violaciones de los derechos humanos.
En Alemania, la Oficina Federal de Protección Constitucional optó por una solución alternativa eligiendo a la compañía francesa ChapsVision en lugar de Palantir. Mientras tanto, el Ministro de Digital Karsten Wildberger (CDU) ha expresado su preocupación por la dependencia de proveedores con sede en los Estados Unidos como Microsoft y Palantir, enfatizando la necesidad de una mayor autonomía en la infraestructura digital.
A medida que concluye la batalla legal, el resultado subraya la resistencia del periodismo de investigación frente a los desafíos corporativos. Si bien Palantir logró obtener una corrección menor, la mayoría de sus reclamos fueron desestimados, afirmando la credibilidad de los informes de Die Republik. El caso destaca las tensiones en curso entre las poderosas empresas tecnológicas y los medios de comunicación, lo que refleja debates sociales más amplios sobre la transparencia, la rendición de cuentas y el papel de las entidades privadas en los asuntos públicos. Con un mayor escrutinio tanto del público como de los responsables políticos, la trayectoria futura de las operaciones de Palantir sigue siendo incierta.
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