La primera ronda de elecciones legislativas locales en Cachemira, administrada por Pakistán, se llevó a cabo bajo una mayor seguridad en medio de la violencia y las protestas en curso. La votación, parte de un proceso de tres fases, sigue a semanas de enfrentamientos entre la policía y los manifestantes, que resultaron en al menos 40 muertes. Internet y los servicios móviles fueron suspendidos en toda la región, lo que obstaculizó las campañas políticas y el alcance de los votantes. El candidato independiente Malik Alauddin describió los desafíos de hacer campaña sin herramientas digitales, confiando en métodos tradicionales como las visitas de puerta a puerta. El Comité de Acción Awami de Jammu y Cachemira (JAAC), que lideró las protestas, fue prohibido por las leyes antiterroristas, con sus líderes arrestados o operando desde campamentos clandestinos.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un relato equilibrado de la situación en la Cachemira administrada por Pakistán, detallando tanto las medidas de seguridad como las quejas de la oposición.

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