Un guante de exoesqueleto portátil desarrollado por expertos de la Universidad Técnica de Múnich utiliza señales eléctricas de los músculos del antebrazo y el aprendizaje automático para detectar cuándo un usuario tiene la intención de agarrar un objeto. El guante ligero, basado en textiles, cuenta con cojines de aire inflables que ayudan a los movimientos de los dedos y la muñeca, lo que permite a los usuarios con manos paralizadas sostener con seguridad artículos cotidianos como tazas, platos y utensilios. El sistema emplea sensores de electromiografía (EMG) para medir la actividad muscular y algoritmos para predecir las intenciones de agarre con hasta un 97% de precisión. Diseñado para la flexibilidad y la facilidad de uso, el guante incluye 13 tubos neumáticos que inflan cámaras de aire individuales a lo largo de la mano para permitir un control preciso de cada movimiento de los dedos y la muñeca. La tecnología se probó en colaboración con alguien que vive con esclerosis amyotrófica posterior (SALS), una enfermedad neurológica progresiva que destruye gradualmente las neuronas motoras. Durante las pruebas, los participantes del sistema de pulgar pudieron detectar señales de movimiento, pero los sensores de EMG eran suficientes para detectar la función muscular débil.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un desarrollo científico centrado en la tecnología médica y la rehabilitación, que es intrínsecamente apolítico.




