El Representante Permanente de la India ante las Naciones Unidas, Harish Parvathaneni, pronunció una crítica mordaz a Pakistán durante una reciente reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, acusando a la nación del sur de Asia de participar en una campaña coordinada de desinformación y odio. El enfoque de la reprimenda se centró en la designación de Pakistán de ciertos grupos militantes que operan dentro de sus fronteras como "Fitna al-Hindustan", un término que se traduce como "Problema de la India".
La controversia surgió después de una directiva de 2025 del gobierno paquistaní, que oficialmente etiquetó a todas las organizaciones terroristas activas en la provincia de Balochistán como "Fitna al-Hindustan". Esta medida fue vista por muchos como un esfuerzo por justificar las acciones de Pakistán contra estos grupos al enmarcarlos como actos de agresión originados en la India.
Durante la reciente sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, Parvathaneni condenó el uso del término como "desinformación patrocinada oficialmente y desinformación vestida con terminología religiosa". Hizo hincapié en que este enfoque era parte de una estrategia más amplia del establecimiento de Pakistán para mantener una relación hostil con la India, asegurando así el continuo descontento público y la influencia política. El enviado indio comparó este esfuerzo con una "fábrica organizada de odio", sugiriendo que fue diseñado sistemáticamente para manipular la percepción pública y mantener un clima de miedo y desconfianza.
Además de abordar el tema de la designación, Parvathaneni también criticó las intervenciones militares de Pakistán en Afganistán, particularmente los ataques aéreos que resultaron en numerosas víctimas civiles. Señaló que estos ataques, a menudo justificados como medidas antiterroristas, estaban contribuyendo a las crisis humanitarias y a la escalada de las tensiones regionales. El representante indio destacó la hipocresía de las acciones de Pakistán, señalando que si bien el país defiende los principios del derecho internacional y la solidaridad islámica, sus operaciones militares durante el Ramadán, un tiempo sagrado para los musulmanes, fueron vistas como profundamente ofensivas.
Parvathaneni también llamó la atención sobre la creciente influencia del ejército en el panorama político de Pakistán, haciendo referencia al nombramiento en 2025 de Asim Munir como el primer Jefe de las Fuerzas de Defensa (CDF). Esta medida, facilitada por la 27a Enmienda Constitucional, fue percibida como una expansión de la autoridad militar sobre la gobernanza civil, lo que generó preocupaciones sobre la rendición de cuentas democrática y la integridad institucional.
Las tensiones entre India y Pakistán han aumentado significativamente en los últimos meses, con escaramuzas transfronterizas y operaciones militares que provocaron una pérdida sustancial de vidas y desplazamientos. El incidente más notable ocurrió en febrero de 2026, cuando los ataques aéreos paquistaníes en Afganistán mataron al menos a 13 civiles, lo que provocó una reacción severa y una serie de acciones de represalia posteriores. La situación se deterioró aún más en marzo, con informes que indican más de 42 muertes civiles y 104 heridos en Afganistán, junto con el desplazamiento de más de 100,000 personas.
A medida que la situación continúa desarrollándose, la comunidad internacional sigue observando de cerca los acontecimientos, con llamados a la reducción de la escalada y el diálogo. Ambas naciones se enfrentan a una creciente presión para abordar las causas profundas de sus conflictos y participar en esfuerzos diplomáticos constructivos para restaurar la estabilidad en la región. El discurso en curso en la ONU subraya la compleja interacción de la geopolítica, la ideología y las preocupaciones de seguridad que definen la relación entre India y Pakistán.
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