En las últimas semanas, las playas europeas se han convertido en el campo de batalla de normas cada vez más estrictas destinadas a preservar el orden público y la integridad ambiental. Desde multas por orinar en el mar hasta prohibiciones de tumbonas e incluso restricciones al uso de protectores solares, las autoridades de varios países han introducido medidas que sorprenden tanto a los turistas como a los lugareños.
La tendencia ha sido particularmente pronunciada durante la temporada de playa de este verano, con muchos destinos que aplican reglas que van más allá de las prohibiciones habituales contra la música fuerte o la basura. En algunos casos, estas nuevas políticas han provocado un debate entre los visitantes, que las encuentran inusuales o excesivamente restrictivas. Por ejemplo, en Cerdeña, la popular playa de Punta Molentis requiere que los visitantes coloquen un paraguas por grupo exactamente donde lo instruyó el personal, mientras que otro sitio, Pelosa, cerca de Stintin, exige el uso de una toalla debajo de una toalla para evitar un desplazamiento excesivo de arena. Las infracciones pueden resultar en multas de hasta 100 euros.
Mientras tanto, Grecia ha adoptado una postura firme contra la actividad comercial a lo largo de sus costas, prohibiendo cualquier forma de construcción o colocación de estructuras comerciales en más de 250 playas. Esto incluye el alquiler de tumbonas, según informes de Euronews. , con la policía eliminando dichos artículos e imponiendo multas de 250 euros a los infractores.
Francia ha ido más allá, implementando una prohibición nacional de fumar en todas las playas adyacentes a las aguas de baño, con multas de hasta 135 euros. En Italia, se aplican restricciones similares en numerosas regiones, lo que refleja un impulso más amplio hacia una aplicación más estricta de las normas de salud y seguridad públicas. Portugal ha introducido algunas de las sanciones más duras, dirigidas a las personas que traen altavoces portátiles a las playas. Si dichos dispositivos molestan a otros visitantes, los infractores podrían enfrentar multas que van desde 200 a 4.000 euros. Para grupos que perturban repetidamente a otros, la multa máxima podría alcanzar hasta 36.000 euros.
Estas medidas tienen como objetivo garantizar que los espacios compartidos sigan siendo agradables para todos, en lugar de ser dominados por unos pocos. Más allá del ruido y la conducta personal, los gobiernos locales también han tomado medidas enérgicas contra la vestimenta y el comportamiento inapropiados. En ciudades cercanas a playas populares, caminar en trajes de baño fuera de las áreas designadas puede conllevar multas. En Sorrento, Italia, tales acciones pueden costar hasta 500 euros, mientras que en la región del lago Garda, la multa es de hasta 200 euros. En Portugal, Albufeira, las multas para los visitantes vestidos de manera inapropiada oscilan entre 300 y 1.500 euros, y en Barcelona y Mallorca, visitar tiendas con trajes de baño puede resultar en multas de hasta 300 euros.
Existen reglas similares en Croacia, donde la vestimenta inapropiada en ciertas áreas puede llevar a multas de hasta 150 euros, y en Niza, Francia, tomar el sol en zonas restringidas puede incurrir en una multa de 35 euros. Una de las reglas más controvertidas implica la prohibición de orinar en el mar. Desde 2022, varias ciudades costeras españolas han aplicado esta regla, con multas de 750 euros por violaciones. Sin embargo, los métodos exactos utilizados para hacer cumplir esta regulación siguen sin estar claros. Según informes de The Guardian, la prohibición se dirige principalmente a orinar en el mar o en la superficie de la playa, aunque actualmente no hay datos sobre la frecuencia con la que se han emitido tales multas.
Algunas zonas de España han declarado ilegal orinar en el océano, sin embargo, los detalles de la aplicación siguen siendo escasos, lo que deja espacio para la interpretación y la confusión entre los visitantes.
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