El 13 de agosto de 2026, las terminales rusas de exportación de grano cerca del puerto de Novorossiysk en el Mar Negro fueron golpeadas por ataques ucranianos que involucraron aviones y cohetes, según informes de múltiples fuentes. Los ataques supuestamente dañaron la infraestructura clave utilizada para exportar grano, con imágenes satelitales que confirman daños en instalaciones críticas. Fuentes locales indicaron que cuatro buques de guerra rusos fueron atacados durante el ataque, incluidas dos fragatas. El asalto marcó otra escalada en el conflicto en curso, ya que las fuerzas ucranianas continúan atacando profundamente en territorio ruso. El ataque tuvo lugar alrededor de las 7:58 PM hora local, con explosiones escuchadas en toda la zona.
Las defensas aéreas rusas interceptaron algunos proyectiles entrantes, aunque el alcance de su efectividad no estaba claro. A raíz de ello, se declararon medidas de emergencia en la ciudad, ya que las líneas de suministro de agua fueron dañadas, interrumpiendo los servicios municipales. Según la BBC, tres civiles murieron, incluido un niño de tres años, mientras que otros 24 resultaron heridos. Las víctimas incluían tanto personal militar como civiles, destacando los crecientes riesgos que enfrentan los residentes en la región. El presidente ucraniano Volodimir Zelenski declaró que sus fuerzas habían lanzado ataques con cohetes, aviones no tripulados y botes no tripulados contra la base naval rusa, enfatizando la interrupción de la logística enemiga.
Sin embargo, no mencionó específicamente el daño a las terminales de exportación de grano. Mientras tanto, los funcionarios militares ucranianos afirmaron que cuatro buques de guerra rusos fueron golpeados, siendo uno de ellos una fragata. Estos ataques son parte de una estrategia más amplia destinada a paralizar la capacidad de Rusia para sostener sus operaciones logísticas, particularmente en la región del Mar Negro. Novorossiysk sirve como uno de los puertos más grandes de Rusia, albergando gran parte de su flota del Mar Negro. Con muchos buques reubicados en Sebastopol debido a la mayor vulnerabilidad a los ataques ucranianos, el puerto se ha convertido en un objetivo estratégico.
El Ministerio de Agricultura ruso informó de los esfuerzos para redirigir las exportaciones de granos a través de otros puertos en los mares Báltico y Caspio, así como a través de rutas terrestres. A pesar de estos ajustes, la pérdida de capacidad en Novorossiysk podría tener implicaciones a largo plazo para la seguridad alimentaria global, especialmente dado el estatus de Rusia como el mayor exportador mundial de trigo. El ataque coincidió con una campaña más amplia de las fuerzas ucranianas dirigida a la infraestructura y redes logísticas rusas. En los últimos meses, los drones y misiles ucranianos han atacado numerosas refinerías de petróleo, carreteras y centros de transporte, con el objetivo de interrumpir las cadenas de suministro rusas.
La destrucción de los depósitos de combustible y la interrupción de las carreteras han obligado a Moscú a depender más del transporte ferroviario, que a su vez ha estado bajo una creciente presión por los ataques ucranianos. Las fuerzas rusas han respondido reforzando las posiciones a lo largo de los frentes sur y central, acelerando la producción de cohetes y aviones no tripulados y desarrollando alternativas al sistema de comunicación Starlink, como la red Rassvet.
Este cambio refleja una creciente preocupación entre los analistas militares rusos sobre la efectividad de la tecnología occidental en el apoyo de sus operaciones. Al mismo tiempo, Ucrania ha seguido retrocediendo, utilizando tácticas de infiltración de pequeñas unidades para eludir las líneas defensivas tradicionales. Estas unidades, conocidas como "grupos de reconocimiento diversivo", explotan las brechas en la vigilancia rusa y pueden interrumpir las líneas de suministro sin desencadenar contraataques a gran escala. A pesar de estos avances, las líneas del frente permanecen en gran medida estables, sin que ninguna de las partes logre un avance decisivo. Si bien las fuerzas rusas han logrado romper varias posiciones defensivas ucranianas, aún no han asegurado una ventaja estratégica.
La resistencia de los sistemas de defensa aérea ucranianos, combinada con el uso de drones y ataques de precisión, ha limitado las ganancias rusas. Los analistas sugieren que el equilibrio de poder continúa favoreciendo a Kiev, incluso cuando Moscú intensifica sus esfuerzos para recuperar el impulso. La batalla por Novorossiysk subraya la naturaleza evolutiva del conflicto, con ambas partes adaptándose rápidamente a las cambiantes condiciones en el campo de batalla.
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