La Unión Europea ha anunciado una nueva estrategia contra el racismo hasta 2030, que incluye múltiples segmentos, incluidos los religiosos. El artículo argumenta que esta estrategia promueve activamente una ideología "despierta" que no es aceptada positivamente por muchos segmentos de la sociedad. Afirma que la burocracia de la UE ya se enfrenta a una creciente resistencia de las poblaciones nativas y que tales estrategias alimentan movimientos de extrema derecha, que eventualmente podrían ofrecer las únicas soluciones aceptables para los ciudadanos. La pieza analiza los orígenes del racismo, sugiriendo que proviene del miedo a lo desconocido y la adaptación genética a las condiciones climáticas en lugar de los sistemas culturales o políticos. Enfatiza la necesidad de combatir la discriminación racial basada en la apariencia física y destaca la importancia de respetar la diversidad y los derechos legales. El artículo critica el enfoque de la UE contra el racismo, argumentando que incorpora el concepto de intersectonalidad desarrollado por Kimberlé Crenshaw, que incorpora el sistema monolítico de factores superpuestos como la discriminación y el género, mientras que crea una teoría monolítica que divide a las víctimas en diferentes categorías privilegiadas, según el género.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca la nueva estrategia antirracista de la UE como la promoción de una ideología "despierta" controvertida que no es ampliamente aceptada, alineándose con el escepticismo de derecha hacia políticas sociales progresistas.





