Un nuevo estudio confirma que la anchura del abdomen y la fuerza del apretón de la mano son indicadores de riesgo para la salud
El artículo analiza un nuevo estudio realizado por investigadores chinos que analizaron datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de los Estados Unidos. Durante siete años, siguieron a 5.674 adultos y descubrieron que las personas con mayor tamaño de cintura y débil fuerza de agarre tenían casi el doble del riesgo de muerte en comparación con las que no tenían estas características. El estudio, publicado en 'The Archives of Gerontology and Geriatrics', sugiere que si bien el índice de masa corporal (IMC) sigue siendo un indicador útil, la medición de la cintura y la fuerza de agarre proporcionan una visión más precisa de los riesgos para la salud. Los investigadores enfatizan que la grasa visceral, indicada por una cintura más grande, y la debilidad física general, demostrada por una fuerza de agarre más débil, son predictores significativos de mortalidad. Sin embargo, los expertos señalan que el IMC por sí solo no capta completamente los riesgos para la salud y se necesitan más investigaciones antes de que estas mediciones se conviertan en estándar en la práctica clínica.
Un nuevo estudio ha confirmado que la anchura de la cintura y la fuerza de agarre son indicadores de riesgo para la salud. Los investigadores han encontrado que estas dos medidas simples pueden predecir mejor la probabilidad de muerte prematura que el índice de masa corporal (IMC). Los hallazgos se publicaron en The Archives of Gerontology and Geriatrics después de analizar datos de casi 5,674 adultos en los Estados Unidos durante casi siete años. Durante este período, murieron 373 participantes. Aquellos con cinturas más grandes y fuerza de agarre más débil tenían casi el doble del riesgo de muerte en comparación con aquellos sin estas características. El vínculo se mantuvo consistente independientemente de la edad, el estado socioeconómico, los hábitos de estilo de vida o las condiciones médicas existentes.
El estudio no midió directamente los niveles de grasa, sino que utilizó la circunferencia de la cintura como un sustituto de la grasa visceral, el peligroso tipo de grasa que se acumula alrededor de los órganos internos. La fuerza de agarre se consideró un indicador de la fragilidad física general, especialmente entre las personas con mayor peso corporal. Cuando ambos factores se combinaron, el riesgo aumentó significativamente. Los participantes con una cintura grande y una fuerza de agarre débil tenían un riesgo de muerte 97% mayor que los que no tenían ninguna de estas características.
Bryan Blissmer, un kinesiólogo de la Universidad de Rhode Island, señaló que el IMC sigue siendo una herramienta útil, pero siempre debe evaluarse junto con otras métricas como el tamaño de la cintura, los cambios en la composición corporal, la función física y el bienestar general.
La investigación, publicada en Appetite, encontró que los participantes que bebieron más agua durante las comidas consumieron aproximadamente 40 gramos, aproximadamente 50 kilocalorías adicionales, de alimentos adicionales por cada 100 mililitros de agua. Este efecto se observó incluso entre aquellos que frecuentemente alternaron sorbos con mordiscos.
Las posibles explicaciones incluyen el papel del agua en mejorar la percepción del sabor y prolongar el disfrute de los alimentos, lo que podría retrasar la decisión de dejar de comer. El agua también puede facilitar la masticación y la deglución, acelerando potencialmente el consumo de comidas. Sin embargo, el estudio enfatiza que la relación entre la ingesta de agua y el consumo de alimentos aún está bajo investigación. Se necesitarán más investigaciones para determinar si los efectos son directos o influenciados por otras variables, como la duración de las comidas o las diferencias individuales en las señales de saciedad. Por ahora, los hallazgos sirven como un recordatorio de que el impacto del agua potable durante las comidas puede ser más complejo de lo que se suponía anteriormente.
El artículo analiza un nuevo estudio realizado por investigadores chinos que analizaron datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de los Estados Unidos. Durante siete años, siguieron a 5.674 adultos y descubrieron que las personas con mayor tamaño de cintura y débil fuerza de agarre tenían casi el doble del riesgo de muerte en comparación con las que no tenían estas características. El estudio, publicado en 'The Archives of Gerontology and Geriatrics', sugiere que si bien el índice de masa corporal (IMC) sigue siendo un indicador útil, la medición de la cintura y la fuerza de agarre proporcionan una visión más precisa de los riesgos para la salud. Los investigadores enfatizan que la grasa visceral, indicada por una cintura más grande, y la debilidad física general, demostrada por una fuerza de agarre más débil, son predictores significativos de mortalidad. Sin embargo, los expertos señalan que el IMC por sí solo no capta completamente los riesgos para la salud y se necesitan más investigaciones antes de que estas mediciones se conviertan en estándar en la práctica clínica.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta los hallazgos científicos sin un marco ideológico abierto. Informe sobre la investigación médica y los indicadores de salud sin tomar una postura política. El enfoque está en las métricas de salud y sus implicaciones para la mortalidad, en lugar de cualquier tema con carga política. El tono es informativo,
Un nuevo estudio desafía la creencia común de que beber agua durante las comidas ayuda a controlar el peso al aumentar la saciedad. Los investigadores descubrieron que las personas que bebían más agua durante la comida y con frecuencia alternaban entre masticar y tragar consumían más alimentos y calorías. El estudio sugiere que el agua potable podría no reducir la ingesta de calorías como se pensaba anteriormente, pero se necesitan más investigaciones para confirmarlo. Una posible explicación es que el agua refresca las sensaciones de sabor, manteniendo los alimentos atractivos por más tiempo y potencialmente retrasando la decisión de dejar de comer. Estudios anteriores mostraron resultados mixtos, con algunos que indican un consumo más rápido de agua correlacionado con menos alimentos consumidos, aunque las razones siguen siendo inciertas.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta los resultados de la investigación científica sin adoptar una postura sobre el asesoramiento o la política de salud. Se informa de las conclusiones de un estudio de forma neutral, reconociendo tanto los resultados como la necesidad de realizar más investigaciones.
Cómo lo cubrió cada lado
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